Histeria.

¡Porque el viernes 19 de septiembre me voy de Erasmus! Y no quepo en mi de gozo, y demás expresiones que indican emoción y felicidad. Estoy tan nerviosa que ya he empezado a hacer la maleta… bueno, ya la he terminado. No me juzgueis. Aunque la verdad esta semana se está haciendo algo triste porque me estoy despidiendo de mi familia y de mis amigos, y a nadie le gustan las despedidas, y menos si eres de lágrima alarmantemente fácil como lo soy yo. Pero bueno, no es para siempre, y en navidades (para bien o para mal) estaré de vuelta por un brev(ísimo)e periodo de tiempo.

De momento, voy a ir repasando las fases y/o estados de ánimo por los que pasa cualquiera que pida la beca (ejem, ejem) Erasmus:

  • Desde que sabes que algo así existe, no dejas de soñar con el momento en el que llegará ese momento maravilloso.
  • Una vez que POR FIN entras en la universidad, te tiras año y medio entrando prácticamente a diario en el área Internacional del moodle de tu universidad para ver los distintos destinos o por las cosas que tuvieron que hacer antiguos estudiantes outgoing.
  • Después de lo que parece una eternidad y de mucho miedo, te toca a ti. Es el momento. Parecía que nunca iba a llegar, pero aquí está: la fecha para pedirlo. Sale la lista de destinos disponibles para tu titulación, el número de plazas y el tiempo disponible (5 o 10 meses). Intentas que no cunda el pánico cuando ves que solo ofertan dos plazas y por tus notas no eres el mejor candidato (lloras secretamente fingiendo que no pasa nada). Pero por un milagro del Karma o de Tutatis, te aceptan (!!). Y en ese momento, te invade la emoción, y el miedo, y las ganas de irte y también las de quedarte, pero poco a poco (o no) te das cuenta de lo que tienes y estás MUY feliz.
  • Ahora bien, momento de empezar el horrible papeleo. La verdad es que da muchísima pereza. Sesiones orientativas, buscar alojamiento, matrículas, asignaturas y las dichosas convalidaciones, créditos que no encajan, tutores que no te hacen caso incluso aunque esperes a las puertas de su despacho, etc, etc. Aun así consigues hacerlo todo sufriendo los ataques de nervios necesarios, hasta que te encuentras en el punto en el que estoy yo ahora; la maleta. 

Hacer la maleta no es tarea fácil. Yo quiero llevármelo todo aunque sepa que allí querré comprarme más (Topshop, American Apparel, Forever 21, New Look….  .   .     .        .), pero claro ¿cómo saber qué necesito? Hoy me he tirado toda la mañana haciendo listas totalmente inútiles. Además, vuelo con Ryanair, y he facturado una maleta (15kg por 25 euros *llora*). Sin embargo, hay otra opción mucho mejor, pero yo me enteré demasiado tarde. Hay una página, Send My Bag, que se encarga de recoger tu maleta en tu casa y llevarla a tu destino, desde España 20kg son unos 39 euros, 30 kg son alrededor de los 40 euros. Es algo caro, pero teniendo en cuenta QUE VIENEN A BUSCARLA Y TE LA LLEVAN y no tienes que ir por el aeropuerto y la estación de tren con un maletón, merece la pena. Así que es lo que haré a la vuelta, y los que aun estáis a tiempo, deberíais echarle un vistazo. Y bueno, ahora que tengo que apechugar con mi curte-decisión de facturar maleta con Ryanair, tengo solo 15kg. Lo peor de todo es que la maleta va casi vacía y ya me paso medio kilo. Yo me voy a Nottingham, en Reino Unido, por lo que toda la ropa que llevo es de invierno, es decir, pesa mucho más. Tengo intención de llevarme un chaquetón, el abrigo, y un par de chaquetas en el avión puestas conmigo, que bueno, allí ahora están a 15º así que no moriré de un sarampión si consigo sobrevivir a Madrid. Estoy intentando hacer los tetris de peso más complicados para poder llevar todo lo necesario (lo básico, ya sabéis). Lo bueno (supongo), es que ese fin de semana se viene mi madre conmigo, por lo que puedo meter cosas en su maleta de mano también. Aún me queda meter las blusas y faldas, todo lo de deporte, todo lo de aseo, el maquillaje y los productos del pelo.

Ese es mi talón de Aquiles; tenacillas, protector del calor, champú para pelo seco, hair chalk, serums, mascarillas, champús, acondicionadores, horquillas, gomas de todo tipo, pinzas, pañuelos, cintas… “No puedo paraaaaar”. La verdad es que una de las razones por las que me muero de ganas de llegar es Boots (<3 ❤ <3). Todavía me quedan  tres días para conseguir meter toda mi personalidad en tres maletas medianas. Seguiré informando.

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