Primeros días…

Escribo desde el salón de mi nueva casa, estrenando mi vida como estudiante Erasmus. Ha sido un fin de semana muy intenso y han pasado muchas cosas, por lo que puede que esta entrada acabe siendo muy larga. Primero, el viaje hasta Nottingham. Mi madre me acompañó para ayudarme a instalarme. Cualquiera diría que me he ido a la otra punta del mundo por lo que tardamos en llegar. Después de pasar con éxito las estrictas medidas sobre el peso de Ryanair, pudimos “relajarnos” dentro del amarillo estridente avión de la dichosa compañía. Al llegar, tardamos muchísimo en llegar a la sección de recogida de maletas, tuvimos que coger una especie de metro que nos dejaba en el control de pasaportes, pero almenos la maleta estaba ya dando vueltas. Y aquí es donde empieza lo bueno; cuando compré los billetes de avión, también compré billetes de tren que nos llevaban directas desde el aeropuerto de Stansted a Nottingham, bien pues al ir a preguntar en información por dónde se cogían los trenes nos dicen que National Express no son trenes, si no autobuses. Ugh. Ugh. Ugh.

Más de cuatro horas de autobús más tarde, las cuales incluyeron cuarentaminutos atravesando Cambridge de cabo a rabo con atasco, llegamos a Nottingham y poco después a mi casa. Dentro estaba Lucy, una de mis tres compañeras de piso, me explicó lo más básico y me enseñó las dos posibles habitaciones,que resultó que la pequeña no estaba en el segundo piso, si no en el tercero. Y no era la que yo creía que era por las fotos. Me decidí por la de arriba, aunque estuve dándole vueltas durante todo el fin de semana hasta que el domingo por la noche llegó Paula. La habitación del sótano daba la sensación de ser muy fría y oscura, la ventana era pequeña y daba a una especie de cajón, pero tenía un armario y una cómoda bastante grande y mucho espacio, además de un espejo de cuerpo entero, aunque las escaleras de bajada son de piedra, en lugar de moqueta como las demás. La de arriba en cambio es enana, no tiene ni un armario, pero tiene baldas en la pared, y tiene una cómoda un poco demodé, pero funciona. La cama (doble) ocupa prácticamente toda la habitación y la cómoda estaba puesta en un sitio un poco raro, pero… La ventana. Es muy grande y entra muchísima luz, aunque no haya sol, y entre el tamaño de la habitacióny el de la ventana, esta toda iluminada. Me decanté por esa y Lucy me dio las llaves de casa, el teléfono de los taxis y la dirección de Asda. Salimos para ir a comprar ropa de cama y toallas, y dentro del taxi me di cuenta de que se me habían olvidado las llaves dentro… Pero bueno, pensé que Crystal llegaría sobre las 11, o que igual Lucy se quedaba en casa. Así que después de Asda fuimos a cenar habiéndole dejado antes las bolsas al vecino de al lado. Hicimos todo el tiempo que pudimos y a las once menos cuarto o así recogimos las bolsas y esperamos en la puerta una media hora, el tiempo nunca ha pasado tan lento. Y nadie llegaba, y nadie llegó hasta la una de la mañana, pero por suerte, nosotras ya estábamos calentitas en un hotel cercano.

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Por la mañana volvimos a casa y gracias a Buda, Karma o Tutatis, había gente en casa, aunque les despertáramos llamando a la puerta (sorry… not sorry). El día pasó bastante mejor que el anterior. Comprando cosas para la casa y la habitación. Ese día, en la cafetería en la que estábamos desayunando conocí a otros tres españoles de Erasmus, luego en Wilko  a otras dos. Aquí un programa de Españoles por el Mundo daría mucho juego porque somos como una plaga. Se necesitan muchas cosas para poner una habitación habitable, además, cosas de cocina, limpieza, etc. Pero poco a poco dejamos la habitación muy mona y tengo todo lo necesario. La casa es pequeñita, pero está bien. Tienen que arreglar un baño y la cadena del otro, y una silla del comedor, ponerme algo apea colgar la ropa, la ventana de uno de los dormitorios, etc. Pero está muy bien situada. Se tarda diez minutos en llegar al centro, el mismo tiempo que llegar a la universidad. Se acabó la hora y cuarto en metro y cercanías desde mi casa a Getafe 8).

El día siguiente ultimamos las compras, fuimos a la universidad, y por la noche salimos por ahí las cuatro de la casa. Me presentaron a mucha gente y me lo pasé genial, pero aquí las fiestas de la universidad cierran a las 3 así que no llegamos muy tarde a casa. Por la mañana me despedí de mi madre y la acompañé a la estación de autobuses, y yo volvía a casa sola, parando por Costa para tomarme un café del tamaño de mi pie. Crystal me acompañó luego a comprarme una tarjeta SIM para el móvil, y dimos una vuelta por el Arboretum park y los al rededores, es todo muy bonito. Además ayer hacía muy buen día, ¡incluso calor! Por la noche pedimos todas comida china y estuvimos viendo la tele.  Dentro de poco subiré fotos de la casa y la zona.

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La puerta y la cómoda. Disculpad el desorden

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Las vistas desde mi ventana

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