Al mal tiempo buena cara

Así han sido estos últimos cuatro días recorriendo las dos ciudades más importantes de Escocia; Edimburgo y Glasgow. ¡Ta-dáaaa! Apenas volví ayer y ya me muero de ganas de ir otra vez. Empezamos con la idea de querer ir a Escocia casi en Octubre o Septiembre… Un día en la biblioteca, a Miquel, Elena y yo se nos ocurrió que antes de volver a España por Navidad podríamos hacer un viajecito a Escocia para ampliar nuestros horizontes. Unas semanas más tarde, también en la biblioteca, empezamos a mirar maneras de llegar hasta ahí. Todo parecía caro, autobuses de 60 libras, trenes de más de 100 y así, pero cambiando y jugando con las fechas, encontramos una oferta con National Express, la compañía “oficial” de autobuses, para ir a Edimburgo por 9 libras. No nos lo pensamos dos veces. Acabamos encontrando la manera de volver desde Glasgow por 28 libras, y dado que normalmente los trenes bailaban alrededor de las 100, lo cogimos sin pensarlo. Unos días después encontramos un par de albergues en las dos ciudades ¡por 9 libras la noche! Por menos de 80 libras teníamos todo el viaje organizado.

Lunes: 12 horas en autobús

Por fin llegó el día. Se acabaron las clases, la gente empezaba a irse a casa y nosotros esperábamos expectantes la fecha. Miquel y yo salíamos desde Nottingham a las 5 de la mañana en autobús. El día anterior se vino a mi casa porque vive un poco más lejos. Adri también se vino para amenizarnos la tarde. Cenamos y a las 2 de la mañana Adri se fue, y Miquel y yo nos quedábamos viendo vídeos de APM en YouTube. Fuimos a la estación de autobuses debatiéndonos entre sentirnos cansados o emocionados. Nos fijamos que al lado de nosotros había un grupo de gente. Tenían la misma cara que nosotros. Pero Miquel se fijó en uno de ellos. Alto, pelo oscuro, llevaba un gorro verde y tenía la voz grave y profunda.

-¿Te imaginas que se vienen a Edimburgo?

-Jajaja ¡sería genial!

Subimos al autobús. El Grupo subió también. Dormimos todo el camino hasta que llegamos a Leeds a las 8 de la mañana. Quiero ver Leeds bien porque lo que vimos desde la ventana del autobús parecía precioso. Pero no nos atrevimos a andar por si acaso, y nos quedamos la hora y media en la estación hasta que cogimos el siguiente autobús. El Grupo también se había bajado en Leeds (voy a llamarles El Grupo), y esperó en la estación. Parecía que les íbamos siguiendo. No ellos a nosotros porque nosotros sí nos habíamos fijado en ellos. Subimos al siguiente autobús con El Grupo. El chico guapo se sentó delante de nosotros ¿le decimos algo? ¿pero el qué?

Dormitamos durante las siguientes 7 horas, pensando en El Chico Guapo para evitar tirarnos por la ventana. En Newcastle volvimos a parar durante media hora, y ellos hicieron lo mismo que nosotros. No se nos ocurría nada para acercarnos a ellos sin que se nos viese el plumero. Decidimos mantenernos en las sombras, pero no porque nos diese vergüenza, eh. El camino desde Newcastle fue bastante horrible, porque íbamos por carreteras secundarias, con curvas, y yo me estaba mareando ¡Hurra! Pero conseguimos dormirnos un poco más y cuando nos despertamos estaba todo nevado. Aunque eso no quitó el hecho de que llevásemos casi doce horas en un autobús y solo pensásemos en llegar (y en El Chico Guapo).

Llegamos a Edimburgo después de lo que parecieron ochenta horas. Dios, nunca había pasado tanto tiempo en un autobús, y no es divertido, pero por 9 libras qué le vas a hacer. Nos quedamos en la estación un rato, y El Grupo también (!!!), queríamos ver hacia que lado iban. Para nuestra desgracia salieron por la salida que no nos convenía, así que nos fuimos pensando lo curioso que había sido y que bueno, había sido entretenido. Por supuesto al llegar era de noche, y cuando digo “noche” digo noche cerrada. Y eran las 5 de la tarde. En seguida estábamos recorriendo las calles de Edimburgo con la boca abierta. Todo estaba decorado con las luces de navidad, y todo parecía enorme y precioso.

Con la ayuda del Google Maps llegamos al albergue, pero en la recepción me dijeron que no había ninguna reserva a mi nombre. No la había impreso porque normalmente no lo necesitas, y el correo electrónico no se cargaba. Nerviosa y con un miedo latente de quedarnos sin sitio donde dormir, intenté buscar el email desde el ordenador del recepcionista pero su conexión a Internet era bastante mala y tampoco iba. Se le ocurrió llamar a un albergue de la misma compañía y que al parecer mucha gente se equivoca. Efectivamente, nos habíamos equivocado de albergue. Menos mal que fue eso… Anduvimos los diez minutos que nos separaban y esperamos allí a Elena que llegaba desde Manchester. Fuimos a cenar en cuanto llegó porque ninguno habíamos comido nada desde las 12 y ya eran cerca de las 7.

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La esperada cena

Dimos una vuelta por el centro después de nuestro pequeño periplo. Tenían ahí el Christmas Market aunque muchos de los puestos ya estaban cerrando porque eran casi las 9, y aquí todo cierra pronto. Pero nos dio tiempo a ver algo y seguir alucinando con Edimburgo. Y aun no habíamos visto casi nada. Volvimos al albergue y nos tomamos algo en el bar que tenían abajo. Estábamos los tres agotados después de todo el día de viaje, y no nos apetecía salir. El albergue estaba a unos 15 minutos del centro, y no estaba mal, para ese precio. La recepción, los baños y en general estaba muy bien. Era muy grande, con techos altos. Nuestra habitación era de dieciocho camas, y en cuanto entramos la limpieza nos pareció sospechosa… Pero decidimos intentar no pensar en ello y apechugar.

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*o* *o* *o*

_DSC0136 _DSC0141   Martes: Edimburgo

Bright and early. Descubrí que Sandeman’s New Europe tenían el Free Tour en Edimburgo con guía español (toma ya). Empezaba a las 11 en el Old Town. Desayunamos en el albergue y allí nos presentamos. Nuestra guía, Eli, ¡llevaba viviendo en Edimburgo cinco años! Nos hicimos la foto de rigor con el tour, y durante las tres horas siguientes nos recorrimos todo el Old Town de arriba abajo.

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Free Walking Tour

Catedral de St. Giles

Catedral de St. Giles

El tiempo era horrible y no lo hacía nada fácil. Medio llovía, hacía muchísimo frío y viento, pero aun así conseguimos sacarle el máximo partido y nos lo pasamos genial. También ayudaba el hecho de que todo nos parecía increíble y estupendo. Empezamos en la Catedral de San Giles (no es realmente una catedral), que solía ser donde se hacían las recolecciones de impuestos, y en el suelo hay un corazón de piedra en el que la gente escupe (?!). Al parecer pusieron el corazón para que la gente no se sintiese tan mal al ir a pagar los impuestos, pero esto solo consiguió enfadarlos más. Justo en frente, hay una estatua enorme de Hume. Le brilla el dedo del pie porque los estudiantes vienen a frotarselo en temporadas de exámenes para que les de suerte, así que nosotros hicimos lo mismo porque estamos hechos unos verdaderos turistas (sorry not sorry).

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Recurriendo a mi último recurso para aprobar mis exámenes

Caminamos por la Royal Mile, que mide una milla escocesa (1.8 m) y une el Castillo de Edimburgo con el Palacio de Holyrood. Pasamos por Greyfriars Kirkyard y Greyfriars Bobby. Greyfriars Bobby era el perro de un sereno muy querido por la gente de Edimburgo. Cuando este murió, el perro no se movió de su tumba. Sin embargo, había una ley que prohibía que los perros estuvieran por la calle, así que para evitar que se lo llevasen a la perrera, toda la gente del pueblo firmó un documento declarando que todos eran dueños del perrito, por lo que no se lo podían llevar. Todo el mundo le traía comida y agua y se paraba a jugar con él hasta que murió. Querían enterrarlo junto a su dueño, pero no se permite enterrar a animales en tierra sacra, por lo que lo hicieron en los jardines de la iglesia que no se consideraban sagrados. Hoy la gente deja flores y palos en la tumba.

Seguimos dentro del cementerio. En Escocia los cementerios los tienen abiertos para el público las 24 horas del día. Al parecer la gente los usa como si fuesen parques y hacen picnics (cuando el tiempo lo permite) y cosas del estilo. En ese mismo cementerio está el mausoleo de uno de los más temidos de Escocia; Bloody McKenzie. El encargado de torturar a todo aquel que no quisiese volverse anglicano. Además, está el colegio en el que J.K. Rowling se inspiró para crear Hogwarts y algunas de las tumbas de personajes en lo que se basó para crear los personajes de la saga, como Tom Riddle.

Bobby

Greyfriars Bobby

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Museo de Edimburgo

Seguimos recorriendo Edimburgo, peleándonos contra el viento. Llegamos al Grassmarket, que era el lugar dónde ahorcaban a la gente públicamente. Allí se encuentra un pub, The Last Drop, allí donde iban los condenados a tomarse la última pinta antes de ser ahorcados. También hay un pub que se llama Mary Dickson, que tiene su historia, pero que es algo larga y esta entrada ya va a ser lo suficientemente extensa. Vimos desde fuera el Castillo, pero no entramos  porque somos pobres estudiantes y la entrada son 16 libras y con guía 24. Terminamos el tour en el museo de los escritores. Le dimos las gracias a Eli y le dimos nuestra propina.

Decidimos ir a comer lo primero, y fuimos a un pub que nos había recomendado la guía. Nos aventuramos y pedimos el plato típico escocés; haggis, tattis and neeps . Habíamos oído muchas historias y experiencias sobre el haggis, y la verdad es que no te lo venden muy bien. Básicamente porque el describir de qué está hecho suena muy desagradable, así que me lo voy a ahorrar y no desvelaros el final. En la foto, el haggis es lo de arriba, la capa de en medio es puré de nabo (neeps) y la de abajo puré de patata (tatties). A Miquel y a mi nos gustó bastante, yo pensaba que iba a tener un sabor más fuerte, así que me sorprendió para bien. Elena en cambio, no quiso ni probarlo y pidió el tradicional Fish & Chips. Nos quedamos con ganas de más, así que para el postre pedimos otro plato típico escocés; deep fried Mars bar. Literalmente es eso: una barrita de chocolate Mars frita. Así, tal cual. En el pub nos la adornaron un poco, pero todos sabemos que aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

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Haggis, neeps and tatties

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Deep fried Mars bar

Al terminar de comer, conseguimos ganar a los demonios de la pereza y salimos a la fría y húmeda calle, pero optamos por un plan más calentito y seco. Fuimos al Museo de Historia Natural y al Museo de Edimburgo que están unidos por dentro. Siete plantas de historia de Edimburgo, y de animales, estrellas, fósiles y demás. Es muy interactivo, así que estuvimos todo el rato oliendo cosas, tocando instrumentos, presionando botones y mirando a través de telescopios. Totalmente recomendable, sobre todo porque la entrada es gratis y si te quieres resguardar de la lluvia o el frío es la opción más barata y perfecta. Eso sí, todos los museos cierran a las 5. Lo que da mucha rabia, porque a las 4:30 de la tarde ya es de noche, así que tampoco puedes ver mucho más, y hay que organizarse muy bien para que de tiempo.

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Maravillados por la ciencia

_DSC0236 Al salir, estaba diluviando, y como no queríamos mojarnos y ponernos malos, fuimos a The Elephant House, una cafetería muy famosa porque J.K. Rowling empezó a escribir allí Harry Potter cuando no podía pagarse la calefacción de su casa. Por dentro es monísima y está decorada con cuadros, fotos y libros de elefantes. Tienen un corcho en el que hay dibujos de elefantes que han hecho los clientes. Por supuesto también tienen otro con recortes sobre J.K. Rowling. Los baños están llenos de pintadas y citas de Harry Potter que ha hecho la gente y molan muchísimo. No está mal para ir a tomar un chocolate caliente, y la comida está bastante bien, pero es algo cara. Aunque la verdad es que preferíamos eso a estar bajo la lluvia y helados.

¿Os acordáis de El Chico Guapo? Por si no, era el que estaba en el autobús con nosotros y que era de Brasil y oímos que se llamaba Alberto. Según entramos en The Elephant House, Miquel y yo nos agarramos de la mano muy fuerte al darnos cuenta de que ahí estaba en la barra pagando. Nos sentaron en una mesa y pasamos por su lado, pero no supimos decir si nos había visto o no. Una vez en la mesa, fuimos corriendo a la barra a ver si le veíamos otra vez, pero ya se había ido. No nos lo creíamos ¡qué coincidencia! Fue en ese momento en el que Miquel decidió movilizarse. Facebook era la respuesta, pero ¿cómo? Lo único que sabíamos de él era su nombre y su nacionalidad. Elena entonces tuvo una MUY buena idea; buscarle en el grupo de Erasmus de Facebook. No lo encontramos, y Elena sugirió buscar un grupo de Brasileños en Nottingham. Bingo. Ahí estaba él. Y no solo eso, tenían tres amigos en común. Dos de ellos eran cosas de Erasmus, pero el tercero era nada más y nada menos que Cynthia. Cynthia es una chica mexicana que no iba a llegar a Edimburgo hasta medianoche ¿Puede ser más casualidad? Las horas siguientes nos las pasamos planeando cómo íbamos a hacer para conocerle teniendo a Cynthia como contacto.

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Dibujo que Miquel dejó. Al día siguiente estaba puesto en el corcho 🙂

_DSC0250 Salimos de ahí cerca de las 7, y fuimos al otro lado del puente al Christmas Market, ya que el día anterior estaba todo casi cerrado, y además había dejado de llover. Aunque seguía haciendo muchísimo frío. Merodeamos por todos los puestos, mirando todo y sin comprar nada. Bajamos a una parte que habían bautizado como Santa Land, e hicimos mil fotos, porque todo era demasiado bonito para ser cierto. Sí, es cierto que el tiempo era una mierda, pero estaba todo precioso con las luces de Navidad. Los tres estábamos verdaderamente felices. A la hora volvíamos a tener frío y ya eran más de las 8, así que fuimos a cenar. Pero antes nos acercamos a ver el Parlamento y el Palacio de Holyrood. Nos quedamos en el restaurante hasta más de las 12, y porque Cynthia llegaba al albergue sobre esa hora así que tuvimos que volver.

En el camino de vuelta nos diluvió y era muy difícil andar normalmente por el viento. Intentamos andar rápido pero no lo estábamos haciendo demasiado bien. Por fin llegamos al albergue, helados y empapados para darnos cuenta de que NINGUNA de las tres tarjetas funcionaba. Habían funcionado en la entrada principal y en el baño, pero no en la habitación. No había nadie, ni ningún número al que pudiésemos llamar. Cynthia aun no había llegado y no sabíamos como contactar con ella. Miquel tiene número español, Elena no había renovado la SIM y yo no tenía batería. Al cabo de un rato Elena se acordó de que tenía un cargador en el bolso. Fuimos a enchufar mi móvil al pasillo y “Eleeeenaa… he roto tu cargador”. Acabamos por quitarnos los pantalones y dejarlos en el radiador para que se secasen.  Después de unos veinte minutos oímos una puerta abajo, un chico salía de recepción. Me puse los leggings tan rápido como pude (por no bajar en bragas y tal) y conseguí alcanzarlo. Nos magnetizaron las tarjetas y pudimos entrar en la habitación. Cynthia llegó como una hora más tarde a eso de las 2  de la mañana. Todo risas.

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Vistas del Christmas Market de Edimburgo (*jaw drops*)

Miércoles

Nos levantamos a las 8 para aprovechar lo que nos quedaba de Edimburgo al máximo porque por la tarde nos íbamos a Glasgow. Desayunamos en el albergue mientras veíamos en las noticias las alertas sobre el mal tiempo que estaba haciendo en Escocia esa semana, con fuertes lluvias y vientos de 80 millas por hora, trenes y ferrys cancelados, etc…  Nos armamos de valor y fuimos a la Universidad de Edimburgo. Está bastante esparcida, y solo pudimos encontrar la Facultad de Derecho, así que sólo vimos eso. Luego fuimos de nuevo a la Catedral de St. Giles para verla por dentro. La guía nos había dicho que las vidrieras son espectaculares, y no le faltaba razón. A pesar de que no entrase el sol (porque no había), seguían siendo impresionantes. Dentro hay una pequeña capilla tallada en madera, y hay escondidos tres ángeles gaiteros. Se supone que da buena suerte encontrar uno. Escudriñamos la capilla durante un buen rato, fijándonos en cada relieve, figura, columna y de todo. Había muchos ángeles, pero ninguno parecía estar tocando la gaita.  Nos dejamos las cervicales estudiando el techo por si acaso y no os voy a contar dónde estaba el que encontramos por si vais vosotros, a ver si lo encontráis. _DSC0323 _DSC0350 Para cuando salimos, eran cerca de las 12, y queríamos ver la National Gallery y un museo de ilusiones ópticas. Como éste estaba en la propia Royal Mile, donde nos encontrábamos fuimos ahí primero. La entrada eran 10.95 libras, lo que nos pareció algo caro, pero pusimos la mentalidad YOLO (You Only Live Once = Solo se vive una vez) y resultó que por el mal tiempo nos hicieron un 10% de descuento porque la Camara Obscura sólo funcionaba bien con sol (¿quién fue el genio que la puso en Edimburgo?). TOTALMENTE RECOMENDABLE. De verdad, aunque haya que pagar. Todo era interactivo y de tocar y meterte en salas y hacer fotos, y cosas chulas que iban molando cada vez más. Había luces de colores y cables de fibra óptica, hologramas, cámaras que detectan el calor, láminas y grabados de ilusiones ópticas, cosas en 3D, un laberinto de espejos y muchísimo más Hay incluso una cámara que más o menos te dice como serías si fueses asiático, un chimpancé o al cambiarte de sexo. En la última planta tienen la Camara Obscura* y una terraza con unas vistas maravillosas de la ciudad. Cuando salimos estaba nevando y nos emocionamos muchísimo a pesar del frío. _DSC0376 _DSC0398

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Cámara de temeratura

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Emocionados por la nieve

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FELICIDAD

Para cuando salimos eran más de las tres. Fuimos a comer y lo hicimos lo más rápido que pudimos para que nos diese tiempo a ver la National Gallery, porque cerraba a las 5. Llegamos como media hora antes de que cerrase, así que solo nos dio tiempo a ver una planta, pero bueno. Después de eso fuimos al albergue a recoger las maletas y nos dirigimos a la estación Waverley para coger el tren a Glasgow. Durante todo el día, Cynthia había estado hablando con El Grupo, y resultó que ellos también se iban a Glasgow esa tarde y tenían pensado salir al mismo local que nosotros. Miquel no podía creérselo. Era todo demasiado coincidente.

No tardamos ni una hora en llegar. En cuanto llegamos llamé a Fulgue, una amiga de Adri que está allí de Erasmus, para preguntarle qué planes tenía. Nos dijo que prefería salir el jueves porque estaba bastante cansada y una amiga suya no podía el miércoles, pero que podíamos ir a tomar algo tranquilamente. Antes de toma una decisión fuimos al albergue a dejar las maletas y ducharnos. El albergue estaba al lado del centro, pero era extremadamente cutre. Nos alegró ver que teníamos una habitación de cuatro para nosotros con baño privado. Y estaba mucho más limpio que el de Edimburgo, pero se caía a pedazos. Por 9,50 libras la noche tampoco nos íbamos a quejar. Deliberamos sobre qué hacer por la noche y la verdad es que estábamos todos agotados y a ninguno nos apetecía salir de fiesta, a pesar de que Alberto el Brasileño fuese a salir.

Quedamos con Fulgue en George’s Square y dimos una vuelta antes de entrar en algún bar. Fuimos al río, y al girar una esquina pasamos por delante de un hotel, fuera había un chico apoyado contra la pared fumando. A mi se me encendió la bombilla y le reconocí en seguida.

-¡Miquel! ¡Es él! ¡¡Es el amigo de Alberto!!

-¿Qué? ¡Que va! No es ese…

-¡Que sí! ¡Cynthia!

Claro que era él. Que yo me acuerdo muy bien de las caras de la gente. Cynthia se acercó a saludarle y mientras hablaban nosotros nos quedábamos como idiotas sin saber si saludar también o esperar a ser presentados, o qué. Ahí puestos estábamos mientras yo me moría de la emoción por la casualidad de que su hotel estuviese tan cerca del nuestro y a Miquel le daba un ataque al corazón. Cynthia volvió con la ya sabida noticia de que iban a salir. Pero ni eso consiguió motivarnos a salir. Seguimos nuestro camino, y entramos en un bar a tomarnos una pinta antes de volver  al albergue.

Jueves: Glasgow

Nos despertamos en nuestras camas ruidosas y bajamos al pub a desayunar un buen English breakfast. El primero que me tomo desde Septiembre y no podía estar más bueno. Lo bueno es como son tan enormes, luego no te entra hambre hasta la hora de la cena, así que es un ahorro. Elena se fue en el desayuno porque se volvía ya a España y tenía que ir a Manchester. Nosotros nos acabamos el suculento desayuno y echamos a andar dirección la Catedral y la Necrópolis.

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Full English Breakfast

El tiempo no parecía demasiado malo esa mañana, y pudimos disfrutar de unos ratitos de sol. La Catedral es ENOOOORME y espectacular, y además le estaba dando el sol, así que todo era aun mejor. La necrópolis está justo en frente y por supuesto, está abierta al pública. Está como en una colina y está llena de mausoleos y ángeles y es todo muy romántico (en el sentido literario de la palabra). Íbamos recorriendo los caminos cuando de repente y de la nada empezó a nevar muchísimo y se levantó un viento fortísimo. Buscamos el camino de vuelta como pudimos y para cuando salimos ya volvía a hacer sol. En serio, el tiempo de Glasgow tiene serios problemas de personalidad. _DSC0582

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Necrópolis

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Catedral de Glasgow

Cuando volvíamos, Alberto el Brasileño se puso en contacto con Cynthia para decirle que iban a ir ahora a la Catedral y la necrópolis ¿en serio? ¿justo cuando volvemos nosotros? Urggghhhh. Como no queríamos volver, dimos una vuelta por el centro viendo las City Chambers, y otros edificios políticos y acabamos entrando en la Gallery of Modern Art (GoMA). En la parte de adelante del edificio hay una estatua de un hombre a caballo con un cono de carretera en la cabeza. Porque ¿por qué no? Eso sí que es un #yolo y un #fuckthepolice en toda regla. Todo era muy extraño dentro. Tenían cosas de lo más aleatorias. Pero había algunas que me gustaron especialmente. Como una maqueta de Glasgow toda de cartón en una sala totalmente blanca.

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GoMA

A la salida, estábamos bastante cansados pero aun nos quedaba por ver el West End y la Universidad de Glasgow. Llamamos a Fulgue y nos dijo que iría con nosotros por la tarde. Para hacer tiempo paseamos por los puestos de Navidad y nos acabamos comprando un chocolate caliente de avellana con Bailey’s. Lo mejor del mundo, digo. Lo mejor del mundo. Con el corazón y el alma calentitos nos fuimos al albergue a descansar un rato.

Por la tarde quedamos con Fulgue y fuimos en taxi al West End (sale más barato que en metro. Sí, en Glasgow hay metro y tienen dos… bueno, una línea circular pero va en los dos sentidos así que dicen que tienen dos). Era ya de noche (5 pm) y nos acabamos yendo pronto porque no se veía muy bien ya que no estaban las luces encendidas y nos fuimos a tomar una pinta. En el pub, los de El Grupo le dijeron a Cynthia que que casualidad porque ellos habían estado en ese mismo pub una hora antes y ahora ellos estaban en uno de George’s Square. UGH. UGH. UGH. Parecía que la situación se lo ponía en la punta a Miquel para luego quitárselo. Dijeron que esa noche ellos no querían salir. Decidimos pasarnos por ese pub y coincidir “casualmente”. Entramos y nos pusimos a buscarles. Les encontré en una mesa de un rincón que si nos acercábamos iba a quedar un poco raro que hayamos llegado hasta ahí por casualidad.

Chocolate caliente de avellanas con Bailey’s

Por la noche fuimos a casa de Fulgue a cenar y a tomar algo antes de salir al Polo Lounge. Volvimos a las 4 y nos pedimos un kebab en la tienda de abajo y nos lo subimos a la habitación. Omnomnomnom.

Viernes: la vuelta a casa

8 de la mañana y suena el despertador. Ese es el momento en el que te arrepientes de haberte tomado esa copa más o de haber vuelto a casa a esa hora. Pero toca apechugar. Sobretodo cuando por la noche habíamos acordado en quedar en El Grupo por la mañana a las 9 en The Lighthouse. Llegamos ahí y nos dijeron que no abría hasta las 10:30 y no se veía nada de El Grupo. Desayunamos en el pub que estuvieron ellos a noche y fue un desayuno de lo más decepcionante, pero era nuestro último día y ni siquiera eso iba a hacer que nos lo arruinase.

A las 10:30 fuimos a The Lighthouse, es como una galería un poco rara pero arriba del todo hay una terraza que ve sobre Glasgow. Luego cogimos un taxi a la Universidad de Glasgow para verla de día y fue lo mejor que hicimos. A mi se me saltaron las lágrimas de lo alucinante que era. Literalmente parecía que estábamos en Hogwarts. Está sobre una colina y se ve Glasgow, además hacía muy buen día y sol, y la vida era genial en ese momento. Entramos en el Hunterian, el museo de la universidad que tiene restos romanos, restos paleontólogos, minerales, una exposición sobre William Hunter y hasta una momia en su sarcófago. Nos parecía totalmente increíble que una universidad tuviese todo eso, y que fuese suyo. _DSC0761

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Torre de Astronomía de Hogwar… esto… Universidad de Glasgow

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Universidad de Glasgow

Con la boca abierta cogimos un taxi de vuelta al albergue intentando entender lo que el taxista nos decía con su acento escocés. Recogimos las maletas y nos fuimos a la Central Station. El primer tren era a Carlisle, que creo que está en la frontera de Escocia con Inglaterra. De ahí fuimos a Leeds y de Leeds a Nottingham. Por el camino estaba TODO nevado. Y estaba el sol que lo teñía todo de rosa y a nosotros se nos caía la baba mientras pegábamos las narices a la ventana.  _DSC0888 Llegamos a Nottingham a las 8 de la tarde, y nos dimos los respectivos abrazos de despedida. Han sido cuatro días absolutamente fantásticos y no se me ocurre una manera mejor de haberme despedido de Inglaterra. Ah, no, eso no es todo porque el domingo visité York.

Muchos besos a todos los que me leéis 🙂

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