Dublín en tres días

Hay que aprovechar las oportunidades cuando se tienen, y tener vuelos directos de Nottingham a Dublín por 30 libras no se puede pasar por alto. Con las fechas cuadradas y decididas, Adri, Elena y yo compramos los vuelos para el 26 al 29 de Mayo. Acabamos todos los exámenes y por fin llegó el día. Si queréis saber qué hicimos, seguid leyendo. Consejos para ir a Dublín:

  • Mirad bien, muy bien, dónde tenéis el albergue. El nuestro (Mount Eccles Court Hostel) ponía que estaba muy bien situado, y estaba a unos buenos 20 minutos andando del centro.
  • Mirad bien el tiempo, y el día que queráis hacer alguna excursión. Tuvimos bastante suerte excepto el día que visitamos Howth.
  • Si viajáis con poco dinero, aseguraos de que el albergue tenga cocina y podéis buscar un super y haceros sandwiches y cena allí. Dublín es muy caro.

Día 1: Descubriendo Dublín

Por alguna razón que ya no recuerdo teníamos el vuelo a las 6:35 de la mañana y el autobús de Nottingham al aeropuerto tarda alrededor de una hora en llegar. Así que nos tuvimos que levantar antes que todos para poner el sol en el cielo. Lo bueno es que desde East Midlands Airport a Dublín ¡no se tarda ni una hora! No me enteré de nada del vuelo porque me quedé roque en cuanto me senté, pero tuve la sensación de cerrar los ojos, y al abrirlos ya estábamos. Nos recibía un cielo encapotado totalmente gris y calabobos. Nada que no pudiésemos aguantar. IMG-20150529-WA0018 El autobús que lleva desde el aeropuerto al centro (O’Connel Street) es el 747, y son 6 euros por persona pero si compras el billete de ida y vuelta son 10 euros, y ya no tienes que pensar en volver a pagar a la vuelta, y te ahorras 1 euro.

La primera impresión fue la cantidad de banderas LGBT y de carteles “VOYE YES” que había por todas partes. El viernes pasado fue el referéndum para ver si se aprobaba el matrimonio homosexual. Es el primer país que lo decide por voto popular y salió que SÍ. No me parece bien que el destino de una minoría esté en manos de la mayoría, y porque un derecho no debería someterse a voto, pero menos mal que salió que Sí. Creo que hemos ido en muy buen momento, porque ver una ciudad normalmente gris por el tiempo tan llena de colores ha sido genial.

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Detrás había un YES enorme :’)

DSC_0273 Otra cosa de la que nos dimos cuenta nada más llegar es que todas las señales y carteles están escritos en gaélico antes que Inglés ¡Y eso que solo lo habla un 5% de la población!

Como llegamos tan pronto no podíamos hacer el check in en el albergue todavía, pero fuimos a dejar las maletas, y de ahí a buscar un desayuno, que llevábamos despiertos desde las 3 de la mañana y ya eran cerca de las 10. Decidimos ir a la zona del City Hall. Queríamos hacer el free tour de Sandeman’s New Europe (sí, lo he hecho en unas ocho ciudades y no, no me pagan por hacerles publicidad…). Tardamos muchísimo en encontrar un sitio abierto, no entendíamos por qué, pero al final en la zona del Temple Bar vimos una cafetería chiquitina abierta en la que básicamente nos obligaron a entrar. Aunque en esa situación no estábamos para hacer ascos. Se llamaba The Joy of Cha, y esta´muy bien. Mucha variedad de desayunos y cafés. Yo tomé un cruasán con huevos revueltos y tomate.

Cuando terminamos nos dirigimos al City Hall para hacer el tour. Nuestro guía, Alvaro, nos contó la historia de San Patricio. Resulta que no era irlandés sino galés, pero le secuestraron unos esclavistas y le tuvieron de pastorcillo hasta que se le apareció Dios en sueños que le dijo que fuese al norte de la isla y predicase el Cristianismo. San Patricio tuvo que explicar una vez lo que era la Santísima Trinidad. Para que todos lo entendieran, utilizó un trébol como muestra, explicando que la Santísima Trinidad, al igual que el trébol, era una misma unidad, pero con tres personas diferentes. La primera hoja de trébol era el Padre, la segunda era el Hijo, y la última el Espíritu Santo. Más adelante el trébol de tres hojas que representa a las tres personas de la Trinidad, pasó a ser un símbolo de la iglesia de Irlanda.

Después de la introducción sobre la historia de Irlanda, empezamos el tour en el Castillo de Dublín, que es el castillo menos castillo que he visto en mi vida. Fue la sede del gobierno británico en Irlanda hasta nada menos que 1922. Al parecer en tiempos del mismísimo rey Juan (o Juan Sin Tierra, o el Rey Pelele en Robin Hood) ya había un castillo edificado. Ahora es un centro de conferencias y una atracción turística, pero fue un punto clave en la historia de la independencia de Irlanda.

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Castillo de Dublín

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Adri y el Castillo de Dublín por detrás

SUBIR BLOG Seguimos andando hasta la parte de atrás, donde hay un pequeño parque circular defendido por una especie de muralla. En el suelo del parque hay unas líneas de asfalto entre la piedra, que son serpientes entrelazadas. Se pueden ver las cabezas de éstas al final de cada una.

El guía nos contó que el dormitorio de la reina de Inglaterra daba a ese parque, pero que además se veían los barrios pobres y de miseria. Por supuesto la reina no podía tener semejantes vistas. Las dos opciones posibles era invertir dinero en reconstruir la zona y ayudar a las familias o elevar esa muralla para que no se viesen los barrios pobres. Adivinad cual hicieron. Total, ojos que no ven corazón que no siente ¿no?DSC_0307 Al Castillo le han ido añadiendo alas con el paso del tiempo, y siempre han querido se vea muy claro los distintos estilos arquitectónicos, así que para las últimas construcciones decidieron transformarlo en Legolandia. DSC_0310 Seguimos con el recorrido hasta la Christ Church Cathedral, la construcción más antigua de Dublín. Justo al lado, en el suelo hay como una silueta de lo que sería una casa vikinga. Por que sí, los vikingos que primero intentaron ocupar Irlanda en vano, volvieron más tarde pero en son de paz. DSC_0315 Fuimos a la zona del Temple Bar de nuevo a hacer un descanso. Álvaro nos contó de como U2 empezó tocando en la calle en ese mismo barrio, específicamente en una acera. Justo en frente había un hotel donde al parecer al dueño no le gustaba nada que tocasen justo fuera de su hotel, porque su bar estaba vacío. Así que Bono, adolescente y más chulo que un ocho intentó hacer un trato para que les dejasen tocar dentro y así todos se beneficiaban. Pero el dueño que debía ser de lo más cabezota dijo que nanai. Así que Bono en un ataque de rabia le contestó que no solo se harían millonarios, si no que algún día ese hotel sería suyo. Y vaya. Ahora casi todos los locales del Temple Bar son suyos. Bonolandia.

De ahí nos dirigimos a Trinity College, una de las universidades más prestigiosas del mundo. Es espectacular. El campus es precioso, dentro está la Antigua Biblioteca y la exposición del Libro de Kells. También hay como un templete con una cúpula, y según las leyendas si un estudiante pasa por debajo no volverá a aprobar un examen en su vida. Así que para no tentar a la suerte, nos quedamos donde estábamos. Se supone que además, si algún alumno se aventuraba a subir hasta arriba y lo conseguía automáticamente se convertía en rector de la universidad.

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Trinity College

DSC_0354 IMG_20150526_144209908 Al acabar buscamos un sitio para comer y ¡nos dimos cuenta de lo caro que es Dublín! Un solo plato por 12 euros como precio estándar, y pintas de 5 y 6 euros. Nos las apañamos de alguna forma para encontrar un menú del día más o menos asequible… Dimos una vuelta por Temple Bar y fuimos a ver el Ha Penny Bridge.

Ha Penny Bridge

Ha Penny Bridge

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Ha Penny Bridge

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Zona del Temple Bar

DSC_0364 Recorriendo Grafton Street fuimos a St. Stephens Green. Un parque precioso en el que decidimos tirarnos a disfrutar del sol y descansar del largo día.

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St. Stephens Green

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St. Stephens Green

IMG-20150529-WA0032 DSC_0422 De camino al albergue pasamos por el Spire o Monumento a la Luz. Una especie de palillo o torre de 120 metros.  Hicieron un concurso para sustituir un monumento de un general británico, y ganó el único diseño británico… Pero lo eligieron porque pensaban que como era tan alto se vería desde la costa de Inglaterra.

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The Spire.

DSC_0458   Día 2: Visita a Howth

Cuando compramos los billetes para Dublín me puse en contacto con una amiga irlandesa que conocí cuando fui a Brest en 2011 para aprender francés. No nos veíamos desde entonces así que quedamos en vernos.

El plan inicial era buscar alguna excursión para hacer el jueves, pero todas eran bastante caras. Fue entonces cuando Ayesha nos salvó. Nos propuso llevarnos en coche a Howth, en la costa de Dublín, para ver los acantilados.

El miércoles, lloviendo, cogimos el autobús hasta su casa, y en esa parada nos iba a buscar. Nos dijo que estuviésemos atentos para bajarnos en la parada 203. Nos fijamos en que iban por orden e íbamos por la 12. En una de las paradas Adri se dio cuenta de que estábamos en la 203, y bajamos corriendo sin entender como habíamos pasado de la 12 a la 203 tan rápido. Pero no fue lo único raro… Cuando subimos al autobús el autobusero era un señor blanco y mayor. Al bajarnos, era negro. Ahí lo dejo.

Estábamos sentados en la parada del autobús. Un coche cambiando de carril cuando de repente un taxi aparece de la nada y le da un golpe en todo el lateral dejándole la parte del morro hecha un asco. Os podéis imaginar nuestra cara de asombro y aun más cuando veo que a la que le han dado ¡es a mi amiga Ayesha! Después de datos, papeleo, y un poco de “¡ha sido su culpa!” “¿Cómo? ¡pero si ha aparecido de la nada!”, nos pudimos saludar en condiciones ¡Cinco años sin vernos!

Subimos al coche más contentos que unas castañuelas a pesar de lo que acababa de pasar. Aparcamos en el pueblo y anduvimos hasta donde empezaban los senderos. Había varios que tenían diferentes dificultades y se tardaba más o menos tiempo en hacerlas. Nos decantamos por el más sencillo porque no íbamos con la ropa adecuada, llovía bastante y hacía frío, y Ayesha tenía que estar de vuelta sobre las 5. DSC_0476 DSC_0492 DSC_0494 DSC_0497 IMG_20150527_142016650 Recorrimos el acantilado siguiendo las señales. Las vistas eran preciosas, pero ojalá nos hubiese hecho mejor tiempo, porque la lluvia había hecho que el suelo fuese resbaladizo y además, tener que ir con la capucha puesta todo el rato resta visibilidad. No nos importó que el cielo estuviese gris, de hecho le daba mucho encanto.A trompicones bajamos de nuevo al pueblo, y para calentarnos nos metimos en un pub a tomarnos un café calentito mientras nos poníamos al día. Nos acercó en coche hasta la parada del autobús y nos despedimos. Prometió venir a Madrid y seguir en contacto.

Howth sigue siendo parte de Dublín, y si queréis hacer alguna excursión no muy lejos y asequible es muy buena opción. Eso sí, id preparados con un zapato relativamente adecuado (en zapatillas tipo vans… bueno, mejor no). Hay pubs para comer, nosotros nos trajimos la comida para ahorrárnosla, pero se puede comer ahí. Y es una manera de ver parte de ese paisaje tan típicamente verde Irlandés sin pagar las excursiones estratosféricas para los Acantilados de Moher.

Por la tarde nos recorrimos la Grafton Street de nuevo hasta que encontramos la estatua de Molly Malone. Es una canción popular irlandesa que se ha convertido en algo así como el himno no oficial.

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Molly Malone

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Con la estatua de Molly Malone

Os dejo aquí la canción cantada por The Dubliners:

Luego fuimos a The Porterhouse, un clásico pub irlandés con su música en directo (como cada pub en Dublín), pero que además fabricaba su propia cerveza. Una vez habiéndonos hecho con un sitio en la barra pedimos la carta. Adri y Elena pidieron lagers y yo me aventuré con una stout.

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The Porterhouse

DSC_0612 Luego fuimos a cenar al Fitzsimmons para probar algo de comida tradicional irlandesa. Adri pidió el coddle, que era una especie de estofado de salchichas y bacon y puré de patatas. Elena un fish and chips y yo dada mi nueva condición de vegetariana me tuve que resistir y pedí unos linguini con una salsa de trufas, nueces y espinacas.

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Coddle

DSC_0629   Día 3: The Guinnes Storehouse

Decidimos tomarnos un día con mucha calma e ir a ver la fábrica de Guinnes sin prisas. Fuimos andando y descubrimos que estaba más lejos de lo que pensábamos… Sobretodo teniendo en cuenta de que nuestro albergue no estaba tan cerca del Temple Bar como anunciaban… pero bueno, llegamos.

No había mucha cola para entrar. La entrada para adultos creo que son 16 euros, pero para estudiantes son 14,50. Al parecer hay un truco y es que en lugar de pagar en las taquillas, hacerlo desde las máquinas con tarjeta y ahí se puede seleccionar la opción de estudiante (aunque no lo seas), y no piden la entrada para entrar, es una máquina, así que podéis probar a ver si funciona. Nos pareció cara, pero bueno, ya que estábamos decidimos ir. Y no nos arrepentimos. La visita habíamos oído que duraba entre media hora y dos horas como mucho, nosotros estuvimos unas cuatro. Depende de cuanto tiempo le queráis dedicar. Eso sí, la última visita es a las 5 y te dejan estar hasta las 6:30/7. DSC_0650 IMG_20150528_132842400 Resulta que la familia Guinnes no solo hacía cerveza, si no que ayudaron a que la ciudad hoy sea como es. Arthur Guinnes, el pionero de la familia, firmó un contrato de ¡9000 años! Menos mal que tuvo éxito… Toda su familia siguió con el legado.

La fabrica es ahora un museo, pero todo está colocado como estaba entonces, y la fábrica de verdad está justo al lado. Además el museo tiene forma de vaso de Guinnes, el más grande del mundo. Con la entrada tienes derecho a una cata de Guinnes y además a una pinta de Guinnes que puedes o bien subir al bar y pedirte una de los tres diferentes tipos de Guinnes que hay, o bien puedes hacer un curso express en tirar tu propia pinta. Pensamos que una pinta bien tirada nos la podían poner en cualquier sitio, pero no siempre se tiene la oportunidad de hacerlo tú mismo. Además, luego te daban un diploma utilísimo.

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Adri a punto de probar su Guinnes

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Tiene más maña de la que parece ¿vale?

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Muy orgullosa

Una vez habíamos tirado nuestra pinta subimos al bar que está totalmente acrisolada y tiene unas vistas de Dublín espectaculares. DSC_0742 Al salir ya era bastante tarde, volvimos al Temple Bar y fuimos al Badbob’s a tomarnos otra pinta al son de la guitarra del chico que estaba tocando en ese momento. Volvimos al albergue porque nuestro vuelo era a las 8:05 de la mañana y había que madrugar.

Seguramente esta sea la entrada más larga sobre tres días en Dublín que jamás hayáis leido  ojeado. Espero que os haya gustado y quizás serviros por si alguna vez decidís aventuraos en la capital del país esmeralda.

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Gracias por leer y ¡sláinte! (SLAHN-chə, así se brinda en gaélico).

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5 comments

  1. He estado bastantes veces en Dublín, la ultima vez en 2008. Mi experiencia es que Dublín es una de las ciudades mas feas que he visitado, pero la gente es extraordinariamente simpática. Una vez estuve 15 días seguidos, lo que me permitió conocer un poco la ciudad y el ambiente. Hay que salir de Dublin para ver paisajes hermosísimos, sobre todo la zona de Killarney y todo el sudoeste de Irlanda. La cerveza Guinness (orgullo de los irlandeses) es un horror de mala y además hace años que la empresa que la fabrica (¿con pis de gato quizá…?) está en manos de cerveceras inglesas, o sea que de producto irlandés nothing de nothing, pero claro eso no te lo cuentan. Supongo que te habrás aprendido la canción de Molly Malone : “In Dublín fair city, where the girls are so pretty…” Quizá hayas aprendido también una de las canciones mas célebres que existen en inglés : “It’s a long way to Tipperary…” y que se hizo famosa en la primera guerra mundial. Yo me la sabía de memoria, aunque ya he olvidado algunas estrofas.
    En el Trinity College de Dublin está el “Book of Kells” del que los dublineses están muy orgullosos.
    Eso si, todas mis gorras las he comprado en Dublín, pues cada vez que iba me compraba una en una tienda de sombreros de Grafton Street.
    No se si habras leído un poco la historia de Irlanda. Es verdaderamente horrible lo que los ingleses les han hecho sufrir.
    Hoy, 6 de junio, comí en tu casa invitado por tu madre, ya que es mi cumple.
    Bueno, hasta pronto sobrineja.

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  2. Gracias por tu felicitación. Tu madre preparó una magnífica comida y junto a tu hermano comimos estupendamente en amor y compañía. También estaba presente el gato Bermúdez que no paró quieto en ningún momento.
    Hoy se marcharon a Asturias los tios Jorge y Susa. Yo me iré el lunes dia 15. Aquí hace un calor insoportable pero por exámenes médicos me he tenido que esperar.
    Espero que vayas por La Isla como otros años. Besos

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  3. Me ha encantado tu relato sobre vuestro viaje a Dublín. Soy Antonio, padre de Elena. En Peñaranda de Bte. tienes tu casa para cuando desees. Un abrazo.

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