Arroz con curry: de voluntaria en Ceylán

Ayubowan!

Ya estoy de vuelta de lo que ha sido una de las experiencias más gratificantes de mi vida ¿Por dónde empezar? Todavía no me creo que lo haya vivido, después de tanto tiempo preparando todo… Conocí al resto de voluntarios en enero, el mismo día que conocimos a Mary y Graham Storrie (los fundadores de la Rosie May Foundation), y desde entonces todo fueron reuniones, recaudación de dinero, etc. ¡Conseguimos recaudar £4076! Lo que significó que el Santander nos patrocinó con otras £3500! Podéis leer como empezó todo y como fue la recaudación en las otras entradas que escribí en su momento: ¿Voluntaria en Sri Lanka? y Viviendo bajo el umbral de la pobreza. 

Seis meses más tarde por fin poníamos rumbo a Sri Lanka. Después de un viaje demasiado largo (Madrid-Stansted-Heathrow-Sri Lanka), aterrizábamos en Colombo, y nos dimos cuenta del calor y la humedad que había. Sin embargo eso no nos desmotivó en ningún momento.

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Camino a nuestra casa

Nos separaron en grupos para las diferentes colocaciones:

  • Boossa preschool: la guardería de Boossa, está pegada a la Rosie May Home y fue creada por otra ONG; People In Need Foundation, así que está en muy buenas condiciones. Los niños son de 2 a 4 años. El trabajo principal en la guardería era interactuar con los niños para que se familiarizaran con el inglés.
  • Boossa school, disabled class: En el colegio de Boossa tienen una clase para niños con discapacidades mentales. Es el único colegio que tiene algo así y que da una oportunidad a los niños con este tipo de problemas. El único problema es que solo hay una clase con niños desde los 4 a los 17 años, y cada uno tiene distintos grados de discapacidad o simplemente son sordomudos y están todos en el mismo sitio. Nuestro trabajo trataba de crear actividades que fuesen inclusive para todos y básicamente asegurarnos de que todos estaban ocupados.
  • Maliduwa school: El colegio en Maliduwa está un poco más lejos y está en una zona bastante pobre, sin embargo, te tratan hiper bien. Se supone que estábamos de apoyo a los profesores de Inglés y para ayudar a los estudiantes con sus actividades de inglés, sin embargo muchas veces te dejaban al cargo de la clase y ellos se iban. Lo que no está nada bien, porque ninguno estamos capacitados para ser profesores y no deberían dejarnos como responsables de los niños…
  • Manacare: The Manacare Foundation es otra ONG con diferentes proyectos en distintas partes del mundo. En Sri Lanka tienen el Hopes and Dreams Village, que es como una especie de retiro de ayuda donde dan apoyo a los locales que lo necesiten, dan hogar y trabajo a huérfanos, e intentan que tengan un futuro mejor. Nuestro trabajo ahí era tratar con tres refugiadas de Jeffna (la zona tamil de Sri Lanka), que por la Guerra Civil, que terminó en 2009, tuvieron que huir de sus casas) y ayudarles con el inglés y enseñarles a nadar. 
  • Rosie May Home: La casa-orfanato que fue fundada por la Rosie May Foundation. Es el hogar de 20 niñas desde los 6 a los 17 años. Es un lugar totalmente aparte, todo es feliz, las niñas están sanas y contentas y son traviesas y les encanta jugar. Ahí era como un campamento: ayudarles con los deberes de inglés, cantar, juegos, ayudarles con las clases de informática, etc.
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Entrada de la Rosie May Home

Semana 1: Maliduwa School, visita a Galle y un desfortunado evento

La primera semana Tony, Anna y yo estábamos en el colegio de 9:30 a 1:30, y en la Rosie May Home los martes, jueves y sábados de 2 a 5:30. Para cuando llegó el viernes yo me había enamorado completamente del colegio. Nunca antes habían tenido voluntarios así que los niños estaban como locos. En cuanto entrabas las chicas les salía la risa tonta y los chicos intentaban ser más machotes. Al salir de cada clase siempre querían darte la mano o chocarte los cinco o se acercaban para decirte “please come again!” “you are very beautiful” y “all the best”. Los profesores además eran adorables, y siempre nos daban de comer a pesar de no tener casi para ellos. Cuando nos quedábamos solos, nuestras clases eran juegos y canciones. Grade 6 alucinó cuando Laura y yo cantamos y bailamos Shake It Off de Taylor Swift. El viernes después de clase nos quedamos con las clases de Grade 6 y 7 para jugar un partido de cricket ¡Es mucho más divertido de lo que me imaginaba!

Además tuvimos tiempo en una de nuestras tardes libres de visitar Galle, la ciudad más grande de la zona y el Galle Fort. Un fuerte que construyeron primero los portugueses en 1588, seguido de los holandeses en 1649 cuando vinieron a colonizar Sri Lanka y es patrimonio cultural por la UNESCO.

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Galle Fort

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Galle Fort

El sábado por la mañana todas las chicas madrugamos para ir a la clase de baile en la Rosie May Home. Es todos los sábados de 9 a 11 ¡todas tienen muchísimo talento! Nosotras en seguida estábamos agotadas y éramos incapaces de seguir los pasos. Para terminar, hicimos un dance-off, es decir, una competición: nosotras contra las niñas divididas en dos grupos. Sorprendentemente ganamos (o quizá no, ja ja ja). Anna y yo nos fuimos porque nuestro turno era a la 1. No dejaban que estuviésemos los 7 a la vez en la casa para no agobiar a las niñas.

Y así acababa la primera semana en Sri Lanka. No, miento así no. El sábado por la noche al volver a casa después de salir a cenar, nos encontramos con que nos habían robado. Estábamos en dos casas vecinas, en una de ellas habían roto una ventana y se habían colado. En cuanto vimos la ventana todos nos pusimos alerta, asegurándonos que no faltaba nada. Se llevaron unas £150 en rupias, un móvil, el módem, la caja CCTV y forzaron una maleta. Nos quedamos muy preocupados porque obviamente había sido alguien de la zona que sabía que había muchos turistas viviendo ahí y que conocían nuestra rutina. Visitas a la policía local, a la turista, y todos mudándose a nuestra casa, fue una noche muy, muy larga. Al día siguiente tuvimos que hacer la decisión de o bien quedarnos en nuestra casa o mudarnos. Optamos por quedarnos porque nuestra casa estaba pegada a la de los dueños, y nunca harían nada si siempre había una familia local al lado. No funcionan así. Para relajarnos un poco del estrés y la angustia, Laura nos llevó a un criadero de tortugas en Tellawatta.

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Fue una absoluta pasada. Rescatan los huevos, y nacen en cautividad, pero cuando eclosionan las devuelven al mar. Las más grandes que tienen ahí también son rescatadas de gente que trafica con ellas para comida o por sus conchas y las libera al mar cuando están totalmente recuperadas. Ese día justo iba a devolver a las bebés al mar y nos dejó quedarnos para eso. Increíble, fue el perfecto desestresante. DSC_0573 DSC_0576

Semana 2: Excursiones, clases de yoga, guardería e intentar ver ballenas

La segunda semana fue un poco rara. Laura nos dio el lunes libre después del robo (fuimos a Galle de compras y todas compramos saris) y el miércoles era el  Full Moon Day, que es sagrado en Sri Lanka y los niños no tienen colegio. Así que por la mañana dimos una clase de Yoga. Y he de decir que es mucho más incómodo y difícil de lo que parece. Al final acabó siendo “mira al profesor ponerse en posturas inalcanzables”. Por la tarde Anna, Tony y yo fuimos a la Rosie May Home y celebramos el cumpleaños de Tharushi, que cumplía 8 años. Organizamos juegos como estatuas musicales, ponle la cola al burro y pasa el paquete. Al final vinieron las demás con una tarta y cantamos el cumpleaños feliz. En Sri Lanka es tradición que el primer pedazo de tarta lo comparten con las personas a las que muestran respeto y es todo un honor. Así que todos dimos un mordisquito de tarta antes que ella.

En la Rosie May Home con los saris. De izqda. a derecha: yo, Laura, Meg, Anna y Wendy

En la Rosie May Home con los saris. De izqda. a derecha: yo, Laura, Meg, Anna y Wendy

El resto de la semana cambiamos de colocación. Anna y yo estábamos en la guardería. Y la verdad, las dos estábamos aliviadas de tener que estar ahí solo un par de días. Obviamente los niños no hablan nada de inglés y las profesoras tampoco, así que hay una barrera muy gorda ahí. Además yo me sentía como un estorbo, sentía que no hacía falta. Sí, a los niños le hace ilusión y quieren jugar contigo, pero no sentía que estuviese haciendo nada útil. Dos días de cortar cartulina. Megan y Sunju si encontraron la manera de servir de algo, pero a mi me pareció muy duro.

El sábado era un día muy especial. Llevábamos a las niñas de excursión. Solo hacen una al año así que es literalmente el evento del año. Los requisitos es que tenga algo cultural y algo educativo. Así que a las 8 de la mañana nos apretujamos todos (niñas, voluntarios, y las que trabajan en la casa) en un minibús y fuimos a Matara a ver el Budda más grande de Sri Lanka.Todas le ofrecieron flores y encendieron incienso. Cuando salimos se puso a llover muchísimo así que tuvimos que pensar en un plan B. Fuimos a otro templo en una mini isla y luego a comer. Después, las llevamos al museo de Martin Wickramsinghe, un escritor muy famoso de Sri Lanka, y para terminar dimos un paseo por el Galle Fort. Fue un día agotador, pero nos encantó poder pasar ese día tan especial con ellas.

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Budda en el templo de Matara

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Galle Fort

El domingo teníamos planeado lo que iba a ser una de las cosas más increíbles del viaje; ver ballenas. Pues no os quiero chafar la sorpresa, pero fue con diferencia y sin duda LA PEOR EXPERIENCIA DE MI VIDA. Nos tuvimos que levantar a las 4 porque había que estar allí a las 7. Todos con las legañas puestas pero demasiado emocionados como para que nos importase. Subimos al barco y nos pusimos los chalecos. En el barco debíamos de ser unos 20. Al principio eran todo risas y fotos ¡era como una montaña rusa! Qué inocentes y que poco nos esperábamos como iban a ser las siguientes 4 horas (¡¡4 horas!!)

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Cuando tan solo llevábamos media hora, la mitad de nosotros estaba vomitando. Yo aguanté bastante bien poniéndome delante del todo al estilo Titanic, me dio igual estar empapada, mientras no me marease. Pero pronto todo cayó en picado. Uno de los miembros de la tripulación me dijo que subiese a la zona del timón para no mojarme. A los cinco minutos de estar arriba yo también me rendí. Todo el barco menos Wendy y otras tres señoras alemanas super bordes vomitamos. Otros lloraron, ataques de pánico y desmayos. Suplicando que por favor diésemos la vuelta. Luego estuvimos parados no se cuanto tiempo, al parecer si no ves ballenas te tienen que devolver el dinero, así que se quedan ahí hasta que ves una. Pero para cuando las vimos, a la mayoría nos importaban tres pimientos las ballenas. Yo pasé verdadero miedo, el mar estaba muy picado, las olas eran enormes y parecía que íbamos a volcar en cualquier momento. Por no hablar de que más que “ver ballenas” parecía que íbamos a cazarlas. Si hubiese sabido que funcionaban así no me subía al barco.

Eso sí, fue una experiencia que nos unió muchísimo a todos. Todos nos cuidamos los unos a los otros mientras vomitábamos. Intentando darnos apoyo de la mejor manera posible.

Resumen perfecto de la experiencia

Resumen perfecto de la experiencia

Por la tarde fuimos a la playa de Unawatuna a intentar deshacernos del mareo. Lo bueno fue que se convirtió en el momento estrella del viaje y ahora nos reímos a carcajadas cuando hablamos del tema, pero madre mía que mal lo pasamos.

Semana 3: pizzas y despedidas

La última semana pasó volando. Yo volví al colegio, esta vez con Sunju y Wendy. Y fue tan genial como la primera semana. El jueves en Manacare hicimos pizza con las chicas porque nunca la habían probado. Cuando teníamos la masa lista y en forma de base de pizza y la salsa hecha descubrimos que ¡su horno no funcionaba! Así que decidimos volver a la nuestra y terminarla ahí, lo cual fue toda una aventura. Las chicas son tamiles y esta zona es cingalesa, y hay bastante racismo hacia la gente tamil. Así que fuimos en tuk tuk y prometiendo que las traeríamos a casa sanas y salvas. A la vuelta Laura las acompañó para que no fuesen solas.

En el colegio nos habían dicho11750737_10205780352083007_7074450325543213204_n que el último día iban a hacer una especie de festival de despedida y que preparásemos una obra y alguna canción. Además, las profesoras de inglés querían cantar con nosotros I Have A Dream de Abba. Con la cantidad de canciones divertidas que tiene Abba y eligen la más aburrida… Pero bueno, llegó el último día, y todas llevábamos los saris. Nos recibieron con flores y un discurso muy emotivo sobre como habíamos sacrificado nuestro tiempo con ellos. Luego empezaron las actuaciones. Bailes tradicionales, canciones y poemas. Y por supuesto nuestra obra.

Decidimos hacer una pantomima, elegimos Los Tres Cerditos por ser fácil y corta, pero incluimos chistes y canciones como 500 Miles de The Proclaimers. Tony era el narrador, Karl tocaba la guitarra cual trovador, Lydia (la nueva voluntaria) hacía de lobo feroz, y Meg, Wendy y yo éramos los tres cerditos; Peggy, Pepper y Percy. Causamos verdadero furor. Para la canción decidimos hacer Don’t Stop Me Now de Queen y Hakuna Matata que ya se la sabía todo el colegio. I Have A Dream fue desastroso pero demasiado gracioso, ninguno nos sabíamos la letra y las profesoras que sí se la sabían cantaban fatal.

Al final nos dieron una plaquita para que no les olvidásemos y nosotros dijimos unas palabras. Yo me estaba conteniendo las lágrimas. Después de dos semanas en el colegio, me daba muchísima pena irme, han llegado hasta mi corazón de verdad y siento que yo me he llevado mucho más de lo que he podido dar. Me he sentido muy afortunada por haber podido pasar tanto tiempo en el colegio, me ha encantado.

En el colegio con algunos de los profesores

En el colegio con algunos de los profesores

A la salida del colegio

A la salida del colegio

Uno de los profesores de inglés nos había invitado a comer a su casa, así que para allá que fuimos. En mitad de la selva, una casa con unas vistas espectaculares. Comimos nuestro arroz con curry y popadoms con las manos y luego les dimos las gracias con unos bombones, además dimos a los profesores una tarjeta y unas pastas para agradecerles todo lo habían hecho de manera un poco simbólica.

De ahí fuimos directamente a la Rosie May Home para despedirnos de las nenas y de las trabajadoras. Repetimos la obra y las canciones y luego bailamos con todas en nuestros saris. Además pusimos nuestras huellas en la pared de fuera. Fue muy emotivo.

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En solo tres semanas hemos conocido a estas niñas que a pesar de todo lo que han pasado están llenas de felicidad y no paran de reírse. Es un proyecto increíble que está haciendo feliz a mucha gente. Ha dado trabajo a adultos, y son todas muy inteligentes y estoy segura de les espera el mejor de los futuros. Me siento hiper afortunada de haber podido formar parte de ello, aunque solo haya sido durante tres semanas, ojalá me hubiese podido quedar hasta septiembre… Pero aun así, he podido ver donde todo el esfuerzo y el dinero recaudado antes de venir se han invertido, y eso es algo que no siempre se ve. El colegio lo necesita de vedad, las chicas de Mancare y todo lo demás.

Todos estábamos un poco tristes de decir adiós, pero todos nos íbamos contentos, sintiéndonos útiles, y sobre todo plenos por estas tres semanas agotadoras.

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Por la noche fuimos todos a cenar, con Ruju (nuestro profesor de cingalés), Chaminda (el guía) y Laurence (el hijo de Mary y Graham) y su amigo Laurence, y a tomarnos unas copas para despedirnos. A partir del día siguiente nos íbamos temprano a hacer un mini viaje por Ella y Kandy del que hablaré en otra entrada que si no no acabo nunca.

Espero que os guste leerla, se que es muy larga, pero es el mejor resumen que he podido hacer.

Poyvituvarukiren! ❤

**No hay fotos de niños porque 1) Sri Lanka tiene una ley muy estricta con ese tema, hacer fotos de niños y publicarlas en Internet se considera tráfico infantil y 2) Solo se puede para promocionar la ONG y solo las podía hacer Laura o la gente al cargo de la ONG.

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5 comments

  1. Me parece una muy buena labor tu voluntariado en Sri Lanka. Estoy segura, y así se desprende de tu descripción sobre tu estancia, que la oportunidad que has tenido para ayudar a los demás te ha hecho feliz, te ha enriquecido como persona y te ha servido para comprender que ser generoso no solo te hace sentir bien contigo misma sino que te forma y te hace más grande. Espero que tu vida continúe en el mismo sentido y que siempre haya una parte de ti que reserves para los demás.
    Mum.

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