El norte de Perú

No es novedad que Perú es uno de los mayores destinos turísticos en la actualidad, y es que es un país que ofrece infinidad de atractivos. Sin embargo, la mayoría de los visitantes se quedan en el sur, perdiéndose la mitad del país. No es tan raro teniendo en cuenta que Macchu Picchu es lo que más turismo atrae, y normalmente la gente apenas se puede tomar un mes de vacaciones, con suerte. Del sur hablaré en otra entrada que también da para rato, pero hoy quería darle un poco de amor al norte, que desde luego se lo merece.

Si tenéis más de un mes y podéis, yo recomiendo visitar el norte. Yo llegué a Perú el 3 de junio (bueno, ese día me subí al barco en Leticia, Colombia), y ayer (1 de agosto) crucé la frontera a Bolivia. Pero más o menos, este es el recorrido que hice yo en aproximadamente un mes en el norte.

  • Iquitos: Es la ciudad más grande de Perú en el Amazonas, y la más grande también que no está conectada por tierra con otra ciudad (solo un pueblito, Nauta, desde el que salen los barcos “rápidos” a Yurimaguas). Pasé tres noches y dos noches en un tour por el Amazonas. Hay mucho que hacer, hace mucho calor, poca agua, mal internet y un tráfico de locos, pero aun así, merece la pena si tenéis o bien un presupuesto más alto para volar, o más días para llegar en barco.

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  • Tarapoto: Solo estuve de paso, llegamos de Yurimaguas que es un pueblito sin mucho que ofrecer y en seguida cogimos un colectivo a Chachpoyas, sin embargo, al parecer s{i que hay distintas cosas que hacer de las que no puedo hablar ja,ja.
  • Chachapoyas: Sí, lo sé. El nombrecito se las trae pero llega un momento en el que suen hasta normal. Me pareció muy curioso que esta región se llame Amazonas y la de Iquitos Loreto, cuando Iquitos está en pleno río Amazonas, pero bueno. Como diría Calle 13: hay tantas preguntas y pocas respuestas. Ha sido uno de mis sitios favoritos de Perú. Callecitas de piedra, casitas de fachadas blancas, rodeado de montañas y una atmósfera a pueblo tranquilo y seguro. Se puede visitar Kuelap, una ciudad en ruinas pre inca, montarse en el único teleférico de Perú, hacer una caminata a Gohta; la tercera cascada más alta de Sudamérica con 700m de altura y visitar unos miradores increíbles.
  • Cajamarca: Sitio ideal para alejarse del “beaten path”. Ahora, el autobús entre Chachapoyas y esta ciudad se las trae. Son unas 12h si no recuerdo mal, por eso decidí ir de noche, y la verdad, no sé qué hubiese sido mejor. Una carretera sin asfaltar, de un solo carril, por las montañas, y cada vez que venía otro bus o camión de frente teníamos que recular. Lo bueno es que de noche no ves mucho lo que pasa, pero da más miedo por la falta de visibilidad (del conductor vaya, que tampoco paró en todo el trayecto), de día ese problema no existe, pero la que lo ves eres tú.

Es una ciudad bonita y tranquila, rodeada de sitios arqueológicos, y alejada del turismo. Hay mucha vida en la calle y mucha variedad de restaurantes. Yo solo pude estar un día y fui a los Baños del Inca, lo cual os digo desde aquí que no vayáis, que es un poco guarrada. Pero hay mucho más y una vive y aprende.

  • Cajabamba y el valle de Iscocucho: Esto sí que está alejado de los turistas. A medio camino entre Cajamarca y Trujillo. Hice un voluntariado que terminó siendo un fracaso y me fui de ahí una semana antes de lo establecido.

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  • Trujillo y Huanchaco: ¡La costa por fin! Trujillo es una pequeña ciudad colonial con un plaza de armas preciosa, Huanchaco es un pueblito playero a tan solo media hora, se puede ir en autobuses locales por 3 soles, si no recuerdo mal. Yo recomiendo quedaros en Huanchaco, que aunque es más pequeño, tiene es ambiente playero tan relajado. Además, hay muchísimas cafeterías y restaurantes vegetarianos, clases de yoga y surf. Qué felicidad. No pisaba la playa desde que dejé Cartagena hacía ya casi un mes. Peeero, era invierno y hacía demasiado frío para meterse en el mar. Aquí principalmente están las ruinas de Chan Chan, a medio camino entre Huanchaco y Trujillo y las Huacas del Sol y de la Luna, todo ruinas pre incas.

Si venís por Ecuador (o vais en esa dirección), Máncora dicen que está muy bien, al parecer es la perfecta combinación entre fiesta y relajación. También, un chico que conocí en Chachapoyas había vivido en Tumbes, y decía que aunque Tumbes no tenía mucho que ofrecer, las playas de alrededor eran preciosas.

  • Huaraz: Este sitio es para los amantes de la escalada y el senderismo. Un consejito, si venís de Huanchaco (o de Lima, ya que ésta también está al nivel del mar), no vayáis a la montaña ese mismo día, y el siguiente igual tampoco. Esperad un poco a que vuestro cuerpo se aclimate a la altura. Creedme que se nota. Es posible que el mismo día que llegué me fui con las dos chicas que conocí en el voluntariado a la laguna Huilcacocha y es posible que tardásemos el doble en llegar porque nos ahogábamos. Dos días más tarde, fuimos a la Laguna 69, una impresionante laguna entre nevados de un azul tan turquesa como mi chaqueta de Quechua. Esto lo podéis hacer o bien en el día (igual es mejor alojaros en Caraz, y así no tenéis que levantaros a las 4 de la mañana), o hacer un senderismo de tres días; el Santa Cruz trek. Y si no tenéis límite de tiempo, en Huaraz no os vais a cansar de montaña.

Mi siguiente parada fue Lima, pero me la guardo para cuando hable del sur de Perú.

La verdad que merece la pena recorrer el país entero si tenéis tiempo porque es una auténtica pasada. El norte además, está menos explorado y explotado, así que aunque sigue habiendo turismo, no es agobiante y la cultura de los sitios está mínimamente intacta. También es mucho más barato, desde la comida hasta el transporte, por no hablar del alojamiento.

Perú es enorme y es imposible verlo todo, las distancias entre los sitios son larguísimas, sobre todo en esta mitad del país, donde entre sitio y sitio hay por lo menos 8 horas en autobús. Bueno, en kms no es tanto, pero vas atravesando la montaña. Sin embargo, no os asustéis, pues en general los autobuses están muy bien. Los billetes se pueden comprar por internet (en Ecuador te plantabas en el terminal y en cuanto oías que alguien gritaba tu destino, corrías a subirte), en los servicios nocturnos los asientos son cama o semi cama, y hay veces que dan de comer, almohadas y mantas, y las maletas se “facturan”; les ponen una etiqueta y a ti te dan otra con la que la recoges.

Espero que os haya gustado y si algún día pensáis en ir a Perú, consideréis el dedicarle más tiempo.

¡Hasta la próxima!

 

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