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Fuentes de desmotivación; la Universidad

En un momento de descanso de redactar mi Trabajo Final, he decidido escribir otra entrada. Y precisamente está relacionada con la universidad. Estamos a mediados de mayo, en tres semanas tenemos que entregar el TFG, y a finales de junio presentarlo ante un tribunal. Y así se acaban cuatro años de enseñanza universitaria que no han servido para nada. Me da mucha rabia sentirme como lo hago, y me da mucha pena que algo a lo que aspirábamos tanto en el colegio haya sido tan decepcionante.

Después de que se me pasase el querer ser actriz y zoóloga, he tenido relativamente claro que quería ser periodista. Al entrar en la universidad y ver que había una opción de cursar el grado en inglés tenía que aprovecharla, y oh boy, puede que haya sido uno de los mayores errores de mi vida. Recuerdo las primeras semanas, estábamos todos emocionados por convertirnos en grandes profesionales, y sin embargo, los profesores parecían querer lo contrario con un inglés que dejaba bastante que desear y una manera de enseñar arcaica.  Escribimos cartas al rector e hicimos no se cuantas recogidas de firmas para poner sobre la mesa lo mal que nos parecía que a nosotros nos exigiesen un nivel B2 de inglés cuando los profesores estaba claro que no lo tenían. Todo eso en vano. Nunca nos han escuchado.

Tuvimos una asignatura en la que teníamos que aprender a redactar para un periódico, pero como la clase estaba llena de Erasmus mayores que nosotros el profesor LITERALMENTE dijo que no podía dar eso porque todos los Erasmus ya sabían hacerlo y se iban a aburrir, así que nunca nos han enseñado como se hace. La mayoría de las clases prácticas era hacer una presentación sobre un tema aleatorio, o un capítulo del libro del profesor. Por cierto, ¿he mencionado que ni un solo catedrático nos ha dado clase?

En 4º de carrera, todavía teníamos un profesor  que no se leyó ni un solo artículo de los que escribimos, que no daba feedback, y que las notas finales fueron completamente al azar:

-Bueno,6565 pues te he puesto un 7 ¿estás contenta?

-Mmm… ¿por qué? ¿Qué debería haber hecho para tener más nota? Me gustaría poder ver mi examen corregido…

(Busca nervioso entre su pila de papeles sin éxito)

-¿Y si te pongo un 8? Eso es mejor ¿no?

Esta conversación es totalmente real. También me dijo que mi último reportaje era el mejor, y fue uno que me inventé completamente. Resultó que el último reportaje de toda la clase fue el mejor ¡Qué bien! ¿no? O que tengamos una asignatura sobre fotoperiodismo, y no tenga absolutamente nada que ver con el periodismo. O tener que hacer un documental de 8 minutos sin que nos hayan enseñado a usar una cámara o un programa de edición primero.

Me da mucha pena no haber aprendido prácticamente nada, me da mucha pena el haber tenido cuatro buenos profesores que recordaré, el haber tenido asignaturas completamente inútiles, que no nos tengan en cuenta y se nos tome el pelo (algunos siempre recordemos el “si cuela, cuela, y si no, me la pela”). De tutores de TFG que te ignoran, porque no es normal que más de dos meses más tarde aun no se hayan leído el abstract ni sepan tu tema o tu modalidad. En febrero una tutora nos dijo que ya no se podía cambiar la modalidad. En abril nos enteramos de que teníamos hasta el 1 de ese mismo mes… No saben las fechas de entrega o lo que hay tener entregado en cada fecha. Y sin embargo sigue siendo un campus de #excelencia ¿Dónde? ¿Para quién? ¿De qué sirve tener un campus lleno de extranjeros si ni siquiera puedes dar a los demás algo bueno y válido? ¿Por qué ofertáis grados en inglés si no os lo podéis permitir? A mi muchas veces me daba vergüenza ajena lo que debían de pensar los estudiantes Erasmus de nuestros profesores y asignaturas.

Sí  que ha habido momentos buenos, y hemos tenido profesores geniales que todos sabemos quienes son y ojalá hubiésemos tenido más clases con ellos. Sin embargo estos momentos son los menos. Y de hecho el año en el que más he aprendido de periodismo ha sido el año que he pasado en Inglaterra de Erasmus. Resulta bastante triste. Recuerdo que le estaba contando a un profesor lo quemados que estábamos, a lo que me respondió “pues vete a estudiar fuera”. No debería tener que irme fuera para estudiar algo que me apasiona ¿por qué no se invierte en mejorar la educación universitaria pública? A muchos de nosotros la universidad nos ha quitado las ganas de ser periodistas, y a muchos desde luego se nos han quitado las ganas de seguir estudiando. Y ahora nos encontramos en una situación en la que ni siquiera nos hace ilusión ir a nuestra propia graduación. La cual por cierto, aun no sabemos ni cuándo va a ser.

Me gustaría pensar que esto es un caso particular y que no toda la educación superior en España es así. Si se trata de un caso particular, ojalá que cambie. Que los que estén ahora cursando el grado de periodismo bilingüe no estén pasando por lo mismo que hemos pasado nosotros, que tengan profesores competentes con un buen nivel de inglés y espero que no pierdan la motivación como lo hemos hecho nosotros. Que se gradúen sintiéndose orgullosos de ellos mismos y de su Universidad.

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Depresión post-Erasmus ¿es real?

Bueno basta ya de intentar esconderlo. Hace ya dos semanas que volví a pasar bajo las puertas de la “excelencia” y retomé mis clases en la Carlos III. La primera clase me dio en la cabeza como un martillo cuando entró el profesor y se presentó en inglés con un fuerte acento andaluz diciendo algo así como “gud mornin. My name is Ignacio but yu can col mi Nacho. Welkom back to class”. Ya se me había olvidado lo que era estudiar una carrera en inglés con profesores españoles. Suspiré y me acomodé en mi asiento. Pasaron los días y me di cuenta de que me movía sistemáticamente, como un zombie. Sin ganas, ni entusiasmo. Me costaba dormir, y en consecuencia levantarme pronto. Iba a clase sin prestar atención, dormitaba mientras el profesor hablaba, bueno, más bien, me quedaba totalmente sopa allá donde aposentaba mi culo. Tras una serie de especificas pruebas, el diagnóstico no podía ser más claro: tenía Depresión post-Erasmus.

A estas alturas ya todos debéis saber que este curso pasado he estado de Erasmus en Nottingham, Reino Unido. Ahora miro atrás y pienso en las razones que me llevaron a elegir ese sitio y me dan ganas de darme un collejón que ni Sole de 7 vidas. Pero por suerte, ha sido un año que espero que se quedé en mi memoria durante muchos, muchos años.

Me remonto a octubre, pidiendo el Erasmus, entregando tantos papeles que sentía que estaba vendiendo mi alma al diablo, exámenes de inglés, y rezar a todas las deidades imaginables para que me diesen mi primera opción. Llegaba marzo y me daban Nottingham y no me lo podía creer. Ahí es cuando empieza lo bueno. (Aun más) papeles y más papeles, buscar piso o residencia, leerte mil foros por no poder controlar la emoción y las ganas de que llegase el momento, buscar un vuelo asequible y desistir en el intento. Y por fin llegaba a mi ciudad tras 6484826253 horas de viaje con una madre emocionada a mi lado que no dejó de sermonearme todo el fin de semana.

Recién instalada

Recién instalada

Recuerdo como si fuese ayer el día en el que mi madre y yo llegábamos a 219 de North Sherwood Street. Una pequeña casa adosada de lo más inglesa. Nos abrió Lucy, quien me enseñó toda la casa y hasta como funcionaba el horno, nos dio el teléfono de una empresa de taxis, el horario y la dirección del Asda más cercano. Y para allá que nos fuimos mi madre y yo a comprar un edredón y almohadas, para a medio camino darme cuenta de que se me habían olvidado las llaves y tener que pasar mi primera noche en un hotel aleatorio.

Y así empezaba mi año Erasmus. Un año en el que aprendí tantas cosas que creía que nunca podría ser más sabia que como lo fui entonces. Cosas como que se puede sobrevivir a base de fideos chinos, que el Tesco es muy caro y consecuentemente, que el Aldi no está tan mal, y su vino Baron St. Jean de £2 puede ser una opción de lo más viable, que compartir baño con otras tres chicas no es tan horrible como parecía que iba a ser y que en Inglaterra hay más acentos que kettles.

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Los primeros días vas a todos los eventos para Erasmus que había (porque ofrecían comida gratis), y todo era un poco incómodo, pero a la vez te bañan en sonrisas. Te presentas a la gente e intentas entablar conversación, cosa que no siempre funciona. Al principio todo mola, es nuevo y brillante, y hasta la mismísima Inglaterra parece relucir, ni siquiera se echa de menos tu casa, con la comida de mamá, y que la ropa apareciese mágicamente limpia, planchada y doblada (bueno, eso puede que sí). Pero aprendes que ya nadie te va a regañar cuando tu cuarto está desordenado, y aun así te gusta más tenerlo ordenado, que los cacharros no se friegan solos y que si se te olvidaba sacar la basura podía dar paso a un par de días de encuentros incómodos y notas pasivo-agresivas en la casa.

Pero de repente sin haberte dado cuenta estás mirando vuelos para volver y páginas para mandar cajas. Y la última semana te das cuenta de que esto se acaba y sientes una especie de vacío que no sabes como arreglar. Porque es verdad, de Erasmus conoces a gente increíble, y te independizas (relativamente) y te lo pasas tan bien que no crees que puedas pasártelo igual nunca más. Yo sabía que iba a echar de menos a mis compañeras de piso y nuestras noches viendo X Factor, que iba a echar de menos poder ir andando a cualquier sitio, que todos viviésemos a 20 minutos (como máximo), los desayunos, las cenas en Wetherspoons y los viajes improvisados de un día. Iba a echar de menos la universidad y a algunos de los profesores  que he tenido que han sido brillantes (no, Adri, no hablo de Gail), y un largo etcétera. Y sí, echo de menos todo eso y ya han pasado cuatro meses desde que volví, pero estoy contenta de estar de vuelta. Se que nunca voy a volver a Nottingham, pero no lo necesito para ser feliz, porque los amigos que he hecho ahí van a estar conmigo, y la felicidad que da volver a casa no es comparable con nada.

En cuanto vi a mi madre en el aeropuerto corrí a sus brazos entre lágrimas, y el ver a tus amigos de siempre y comprobar que nada ha cambiado, y el tomarte una cerveza con su tapa no tiene precio (bueno, unos 2€). Solo hay que darse cuenta de que la experiencia es tan genial por su fugacidad, y que es la actitud lo que cuenta. Quien dice Erasmus dice cualquier otra experiencia parecida. Todas las vivencias son pequeñas lecciones que van contribuyendo a nuestro crecimiento personal. Se acaba una y se empieza otra. Y no por eso el estar en casa es menos emocionante, y hay que saber sacarle el máximo partido posible.

Así que ¿Depresión post-Erasmus? No, gracias.

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Agridulce (volviendo a casa)

Es demasiado tarde y no debería estar poniéndome ahora a escribir, pero quería dejar esto escrito antes de irme mañana. Pero por supuesto, todo lo hago en el último momento, y esto no va a ser menos.

Volví a Madrid el jueves pasado. Y una vez más me volvió a invadir el mismo sentimiento de tristicidad (tristeza+felicidad…). Después de haber pasado una de las semanas más estresantes de mi corta vida volvía a casa, y no sabía si eso me hacía feliz o no. Ha sido una de esas semanas en las que parece que alguna fuerza mayor del universo se ha propuesto hacerte la vida un poco más difícil. Seguramente mi horóscopo decía que Júpiter se había aliado con Neptuno y eso obviamente, era fatal. Fatal para mi, claro.

Total, que se me juntó un poco todo; el hecho de que me iba para siempre de Nottingham, que seguramente no iba a volver a ver mis compañeras de piso, que me diese tiempo a hacer las maletas, enviar las cajas (y el dinero que cuesta), los papeles del Erasmus, que la biblioteca (que está abierta 24/7) cerrase justo cuando la necesitase, la huelga de maleteros de Ryanair, y un largo etcétera. Además, echaba de menos mi casa, y a mis amigos y mi familia, sí. Siempre que me voy a algún lado me suele pasar en algún momento, más tarde o más temprano siento que me faltan mucho. Así que tenía un batiburrillo de sentimientos que ni yo entendía.

Justo el día de antes fue el Grad Ball, o el baile de graduación (y no se como me las apañé para poder ir sin que me diese ningún ataque de nervios), que en realidad puede ir toda la universidad aunque no te gradúes, y Elena, Adri y yo decidimos ir para despedirnos de mi (?). Fue en el Capital FM Arena, o sea, donde se hacen los conciertos y los partidos de hockey sobre hielo. Había un casino, una fuente de chocolate, un Photo Booth, y muchísimas cosas más, aparte de tres artistas que vinieron a tocar.

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Paula, Jasmine, Luke, Ellie, Crystal, Lucy y yo

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Adri, Elena y yo

El jueves me desperté temprano para que me diese tiempo a hacer las últimas cosas. Apurando al máximo. Estuve trajinando hasta la hora de irme. Para ser sincera, me costó mucho más despedirme de mis compañeras de piso de lo que pensaba. Las cuatro nos fundimos en abrazos, ellas con una resaca de narices y Lucy con una voz que nada podía envidiarle a ningún camionero.

Estar un año viviendo en Nottingham me ha enseñado muchas cosas; que no hace tan malo como dicen, que se puede vivir con menos horas de luz, y que se puede salir en enero sin abrigo y no morir en el intento. Pero bromas aparte, y me pongo melodramática, me he conocido un poco más, y he conocido a gente impresionante que no se que habría hecho sin ellos. Se acaba esta experiencia y estoy muy agradecida de haberla podido vivir, de haber descubierto una pequeña ciudad que ahora significa tanto para mi.

Me fui contenta y a la vez triste, se que lo echaré todo mucho de menos, pero como bien dijo Dorothy en El Mago de Oz; se está mejor en casa que en ningún sitio.

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Cómo hacer las maletas y no morir en el intento

Así es, ya ha llegado el triste momento de meter todo un año de mi vida en una maleta (más bien en cuatro cajas y dos maletas) para volverme a Madrid. Y una vez más me he dado cuenta de lo mal que se me da. Y Ryanair no lo pone nada fácil. Cuando vine a Nottingham conseguí meter todo lo que creía indispensable y necesario en 30kg. Ocho meses más tarde tengo unos 40 kg más de cosas.

Esta es una entrada para todos aquellos en la misma situación en la que me encuentro yo ahora mismo y sentís que el agobio y la desesperación se apoderan de vosotros. Realmente esto es una especie de guía para que no cometáis los mismos errores que he cometido yo.

  • Haced las cosas con tiempo. Si pudiese rebobinar hasta hace por lo menos tres o cuatro semanas y poder pensar en ese momento como iba a hacer todo esto, creedme que vendería mi… No se, algo relativamente vital para el funcionamiento de mi cuerpo.

  • Listas. Sí, es muy de seta, pero funciona y es una manera de tenerlo todo organizado y de manera accesible. Si sois como yo que os gustan las cosas a mano haceos con papel y boli, y si no echadle un vistazo a dontforgetyourtoothbrush.comHace listas automáticas de las cosas que hacer con tiempo, a las dos/tres semanas,  el día de antes, etc. Para que a nadie se le olvide dejar el gas encendido.
  • Tiempo otra vez. Ver con tiempo qué empresa es la mejor y la que más conviene. Yo recomiendo sendmybag.com. Una maleta/caja de hasta 20 kg de Reino Unido a España son 45 euros. Si lo haces vía Royal Mail, Ups o DHL te cobran mínimo 140 libras.
  • Organizar las cajas o maletas por cosas que necesites más o menos, y dejad para el final las cosas básicas que luego podáis meter en la maleta de mano o la facturada. Por ejemplo, ahora la ropa de invierno iría en la primera caja, y todo lo de la última semana y lo de aseo van en la de mano y la facturada.
  • Puede que meter el edredón de las primeras cosas no haya sido mi mejor idea.

  • Mientras hacéis las cosas poned música que os motive, porque querréis parar para dos por tres.
  • Si hay alguna forma, aseguraos de que no haya peligro de huelga de controladores, o de maleteros. Puede que ayer me llegase un email de Ryanair diciendo que por la huelga de maleteros del Aeropuerto de Madrid no van a permitir ningún equipaje facturado *llora*.

Puede que esto solo haya sido yo, pero he llorado, y mucho haciendo las maletas. Haré otra entrada cuando llegue a Madrid sobre mis reflexiones sobre el Erasmus, pero sí, yo soy muy emotiva y sentía que se me acumulaba todo. Es difícil meter en cajas y maletas toda una etapa de tu vida que ha significado tanto en tantos sentidos. Pero tengo muchas ganas de volver a casa y de ver a mi gente (olé), y además, me tengo que preparar para la siguiente aventura. Espero que esta mini lista os ayude en el futuro o presente, yo desde luego ya he aprendido la lección. 20141108_162626-1 Muchos besos a todos los que me leéis, que significa un mundo para mi, y me hace mucha ilusión 🙂 ¡Nos vemos dentro de nada!

¡Más visitas! Y una sorpresa muy especial…

Este mes está siendo una locura. Con todos los exámenes, proyectos, exámenes y el final del Erasmus peligrosamente acercándose siento que se me echa todo encima. Pero entonces recibes visitas que hacen que se te alegre el alma y te olvides de todo eso. En otra entrada hablé de cuando vino Clara a verme y no me pudo hacer más ilusión. Dos semanas más tarde, después del Easter break, tuve otra visita muy muy especial. Pilar, mi amiga de toda la vida del colegio, con unos 40 minutos de retraso, pero llegó. Seguida de mi hermano, y de una sorpresa. Se han ido solapando unos con otros pero al final todo ha salido bien, y no podía estar más feliz.

Jueves 16 de abril, el autobús de Pilar llegaba desde el aeropuerto de Gatwick a la 1:30 de la mañana a la estación de autobuses. Y ahí estaba yo, superemocionada. A la 1:28 exactamente llegó uno de Gatwick, no me lo podía creer ¡llegaba a su hora! Con una sonrisa enorme en la cara me acerqué al autobús, pero nadie salía… Resulta que no es que viniese desde Gatwick, si no que iba para allá. Resignada me senté en un banco y seguí esperando. Veinte minutos más tarde, llegaba otro de Londres. Una vez más, me acerqué emocionada, dentro me pareció ver a una chica rubia con un abrigo verde y estaba segura que era ella. Cuando por fin bajó del autobús, otra vez se me borraba la sonrisa de la cara. No era ella, ni era ese su autobús. Empezaba a preocuparme y no había manera de contactar con ella… Como otros veinte minutos más tarde llegó otro autobús y ¡por fin! Después de estar más de cinco minutos abrazadas y enroscadas en “ayyy! por fin!!” anduvimos a casa.

Resultó que su avión iba con una hora de retraso, y todos los autobuses que tuvo que coger también iban con retraso… Que que suerte la verdad, porque podría haber sido desastroso si los autobuses hubiesen ido a su hora. Pero bueno, ya estaba aquí y eso era lo importante. El viernes por la mañana después de clase, dimos una vuelta por la ciudad. Visitamos el centro, el Castillo, el museo Contemporáneo… Por la tarde después de comer vagueamos toda la tarde, hasta por la noche que salimos a Bunk a tomar algo.

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Nottingham Contemporary

El sábado cogimos el tren a Newark y nos encontramos con Alix y dos amigos suyos que habían venido a pasar el fide con ella. Fuimos a comer a The Proper Burguer Co., y adivinad qué comimos. Buenísima. Después de comer, aprovechando el buen tiempo nos sentamos en los jardines del Newark Castle, y a una terraza a por una cerveza. Por la tarde quedamos con Adri para tomar algo. La verdad es que tuvimos un día espectacular. Un poco frío pero con mucho sol. Y sienta muy bien después de un invierno tan largo.

El domingo nos lo tomamos con mucha calma, fuimos a 200º a tomar un café, y recorrimos otros rincones de Nottingham. Estuvimos echando un vistazo a las tiendas, y fuimos a comer a casa, y una vez más a vaguear toda la tarde. A las dos nos sentó genial relajarnos y tener tardes para nosotras y poder ponernos al día, y descansar de las cosas de clase.

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El lunes fuimos con tiempo a la estación de autobuses, y nos despedimos entre abrazos y “¡avísame cuando llegues!”. No nos veíamos desde navidades, y se nota mucho cuando estás lejos de la gente en la que confías tanto y te conocen tan bien. Lo bien que sienta poder coger el teléfono y en menos de 15 minutos estar en su casa, y ahora que no lo podemos hacer nos echamos mucho de menos. Así que tener unos días no tan turísticos pero más tranquilos nos ha venido muy bien.

Tres días más tarde, mi hermano aterrizaba en Inglaterra. La verdad es que estaba algo preocupada por si no lograba llegar a Nottingham. Su plan: coger el vuelo que llegaba a Londres Stansted a las 12:05. De ahí coger un autobús a Londres para ir a hacer el tour del estadio del Chelsea, para luego cogerse un autobús desde Londres a Nottingham. Razonamiento: Tardo menos desde Londres que desde Stansted a Nottingham y es más barato. Error. El autobús de Stansted a Nottingham suelen ser 24 libras aprox. De Stansted a Londres son 12 libras + Londres a Nottingham unas 13. Se tardan unas cuatro horas desde Stansted a Nottingham. Stansted a Londres son al rededor de 2, y de Londres a Nottingham cerca de 3. O en otras palabras que ya me lío yo sola, que se tarda más o menos lo mismo y cuesta incluso más hacer lo que él quería hacer. Me lo puso de excusa par poder ir a ver el estadio del Chelsea… Además que lo había reservado todo muy justo y si algo se retrasaba se iba a quedar en el sitio…Pero bueno. Ya se las apañaría. No voy a negar que hicimos apuestas a ver si llegaba o no.

Al final llegó a las 12 de la noche. Menos mal. Pero también con retraso. En serio, ¿qué pasa con eso? Todos los que han venido han llegado con retraso…  Por la mañana al día siguiente decidimos ir al University Park Campus y a Wollaton Park. Así que después de desayunar nos subimos a un bus, y nos fuimos. Jaime se moría de ganas de ver a los ciervos de Wollaton, y tuvimos suerte porque vimos un montón!

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Después de comer fuimos a ver los estadios (como no…) del Nottingham Forest y el Nottingham County. Por suerte para mi y desgracia para Jaime, ya no hacían tours. Así que después de un par de vueltas y cuarenta fotos, volvimos al centro a tomarnos algo con Adri y Elena. Agotados por la noche nos fuimos a dormir, y después de una noche llena de ronquidos (por su parte…) nos levantamos para tener otro día lleno de cosas chulas (!). Fuimos a tomarnos un típico y delicioso chai latte para coger energías para el día que nos esperaba. Quedamos con Alix sobre la 1, y fuimos a recogerla a la estación. El plan: ruta de pubs para acabar comiendo en Red’s True Barbecue*, un sitio que siempre se llena de gente y no dejan reservar. Nos encontramos con Adri y Elena y empezamos la ruta en Pitcher & Piano por supuesto (el que es una iglesia transformada en pub). Después de un par de cervezas, y otro bar por medio del cual no me acuerdo el nombre, nos acercamos al restaurante haber si había mesa y teníamos que esperar una hora así que fuimos a The Major Oak a por otra ronda.

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Pitcher and Piano

Al final acabamos comiendo a una hora de lo más española. Cuando terminamos de comer decidimos ir a tomar unos cocteles, así pasamos la tarde. El domingo nos lo tomamos con calma porque estábamos agotados, fuimos a ver el Castillo y a ver la mítica estatua de Robin Hood. Es un must para cualquiera que venga a Nottingham. Aunque no se si lo conté en otra entrada, pero en realidad Nottingham de Robin Hood no tiene nada, él vivía en el bosque de Sherwood que está como a una hora, el que sí vivía en Nottingham era el sheriff (el lobo gordo que cantaba), y Lady Marian, en realidad era Maid Marian. Pero shhh…

11110495_10206885359317115_7426924822640702937_oEstuvimos en casa relajándonos y haciendo la digestión de un Fish&Chips a la vez que decidíamos el plan de por la noche porque teníamos una visita de lo más especial y que ya no es tan sorpresa porque pusimos fotos en todas las redes sociales posibles. Pero nosotros en el momento sí queríamos sorprenderles. Miquel y Albert que habían vuelto a Barcelona en febrero ¡venían de visita! No nos lo creíamos cuando nos mandaron el pantallazo de la reserva de billetes. Llegaban a Nottingham a las 00:30. Así que Adri, Elena y yo (bueno, y Jaime que no le quedaba otra), decidimos salir esa noche e ir a buscarles a la estación de autobuses por sorpresa.

Se nos echó el tiempo encima por supuesto, y corrimos (no) a la estación. Llegamos justo a la hora y justo llegaba el autobús del aeropuerto pero no estaban en ese autobús. Nos quedamos un poco estupefactos, que no estupefacientes, porque ese era en el que debían de llegar. Esperamos otro rato sin saber muy bien qué hacer… En ese momento decidimos que se acabó la sorpresa y les mandamos un mensaje “A ver, DÓNDE (palabrota) ESTÁIS QUE HEMOS VENIDO A BUSCAROS POR SORPRESA Y AQUÍ NO HAY NADIE (palabrota)”. Nos contestaron “En el McDonalds de Old Market”. Nos levantamos corriendo y fuimos tan rápido como pudimos. Pero en Old Market Square hay dos McDonalds. Entramos en uno y por supuesto ahí no estaban. Y de repente les vimos, con las maletas y una sonrisa de oreja a oreja. Qué felicidad, en serio. Nos fundimos en abrazos y en “¡¿pero dónde os habéis bajado?!” y gritos de emoción. Planeamos la noche, que no sirvió para nada obviamente, porque no entramos en ningún lado y acabamos en casa de Elena todos hasta las tantas de la mañana.

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Más felices que las perdices

El lunes fui a acompañar a mi hermanito a la estación de trenes. Nos despedimos con mucho amor y un poquito de pena. Aunque nos peleemos y nos exasperemos, le quiero con locura y haría lo que fuese por él (<3). A la vuelta, decidimos ir todos al Arboretum Park al lado de mi casa a hacer un picnic porque hacía SOL y eso hay que aprovecharlo. Así que hicimos guacamole, compramos pimientos, hummus y fresas, nos hicimos unos bocadillos y allá que nos fuimos. Cuando refrescó fuimos a mi casa a jugar al Stop. Es el mejor juego de la historia y cambia tanto ahora que ya no somos niños… ¡Risas aseguradas!

(Las siguientes fotos están hechas con una cámara desechable).

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Todos los días hasta el miércoles encontramos un huequito para vernos y recordar lo bien que estamos todos juntos. El martes por la noche fuimos a nuestro amado Bunk (el bar dónde solo sirven alitas de pollo, patatas fritas y cócteles), y una vez más nos despedimos en el mismo sitio de la última vez. Cuántas emociones y cuánto amor.

Marzo y abril han sido meses de visitas, y lo he dicho antes pero lo vuelvo a repetir. Se agradece muchísimo, sobretodo teniendo en cuenta que Nottingham está fatal comunicado con el resto del mundo  y es carete llegar hasta aquí. Además abril y mayo son los meses de entregar trabajos y exámenes finales, y es una muy buena manera de descansar de la biblioteca y animarse ¡MUCHAS GRACIAS! En entradas próximas contaré más planes y que me deparará el futuro porque soy vidente y lo se todo (no).

Gracias por leer y compartir!

*Fui al Red’s True Barbecue antes de decidir hacerme vegetariana.

Viviendo bajo el umbral de la pobreza

Por fin puedo publicar esta entrada. Lleva escrita desde que terminé el desafío de vivir con una libra al día y dormir en la calla durante 12 horas, pero no quería publicarla hasta que no terminase un vídeo en el que he estado trabajando estas semanas (seguid leyendo). Para empezar el desafío hablamos sobre la manera en lo íbamos a hacer; había gente que decidió comprar cinco libras en comida en un día y hubo otros que preferimos ir literalmente a libra por día. Pensaba que de esa manera iba a poder variar un poco más, pero creo que no ha sido la mejor idea que he tenido. El domingo, según salía de la estación de trenes de volver de mi finde en Norwich me pasé por el primer Tesco Express que vi (los normales ya estaban cerrados). No me dio tiempo a prepararme demasiado bien entre unas cosas y otra, pero tuve que apechugar. Así me fue:

Lunes (Tesco Express):

  • Manzana: £0,40
  • Baked beans (unas judías en salsa de tomate): £0,32 x 2
  • Total: £1,04

El primer día estaba muy emocionada, tenía ganas de empezar pero me dio mucha rabia no haber podido organizarme un poco mejor. Pero no me quedaba otra. Me pasé por cuatro peniques pero al final de la semana no llegué a las 5 libras. Desayuné una manzana, bueno, más bien a media mañana. Para comer, abrí una de las latas de judías y por la tarde fui a hacer la compra del martes. No me sentía más cansada ni con demasiada hambre así que estaba contenta. Para cenar me tomé una sopa de lata de las que había comprado esa misma tarde y lo digo de corazón, NUNCA os compréis sopa de lata. Está malísima. Con todas las letras.

Martes (Aldi)

  • Espaguetis en lata: £0,16
  • Sopa de champiñones en lata: £0,39
  • Pan de molde: £0,40
  • Bolsa de plástico: £0,03
  • Total: £0,98

No hay nada más triste que desayunar tostadas con espaguetis de lata, os lo digo de verdad. Además están malísimos. Son como unos aros de espagueti en una salsa de tomate enlatada. Pero bueno, al menos podía picotear con pan. Algunos empezaban a poner en el grupo que se encontraban cansados, pero yo la verdad es que no estaba demasiado mal. Lo único que estaba un poco harta de la poca variedad, y eso que solo llevaba dos días. Lo que sí hicimos todo fue llevar una botella de agua con nosotros a todas horas. Es una manera de semi-engañar al estómago. IMG-20150317-WA0000 Miércoles (Aldi)

  • Rice pudding: £0,15
  • Plátanos: £0,14 x2
  • Salsa de tomate: £0,39
  • Macarrones: £0,29
  • Total: £0,97

Este fue el día clave. El miércoles fue el punto crítico. Me sentía bastante cansada y no podía concentrarme bien en las clases.  Me sentía sucia y desagradable por la de cosas malas que debe de tener la comida en lata. Además echaba mucho de menos la cebolla y especias y en general las cosas que hacen que la comida esté rica. IMG_20150318_140820096

Por la tarde Wendy y yo fuimos a la sede de la BBC de Nottingham, y adivinad qué…¡Salí en la radio! ¡Y pronunciaron mi nombre bien! Estábamos hiper emocionadas. Al entrar nos ofrecieron café o té y muy a nuestro pesar tuvimos que declinar la invitación. La verdad es que estábamos tan nerviosas que por un rato se nos olvidó que teníamos hambre o que estábamos cansadas.  Podéis escuchar el programa aquí (a partir de 2:11:45). Para cenar me deleité con unos macarrones y salsa de lata y el rice pudding de postre.   10570495_10206552685120468_7013740334844290951_n IMG_20150318_144432586 Jueves y Viernes (Aldi)

  • Zanahorias en lata: £0,19
  • Ravioli en lata: £0,37
  • Fideos instantáneos: £0,18 x2
  • Rice pudding: £0,15
  • Patatas en lata: £0,15
  • Porridge: £0,39
  • Plátanos: £0,14 x2
  • Bolsa de plástico: £0,03
  • Total: £1,92

Total de la semana: £ 4,92 10394518_10206568574037681_634198329301764473_n Jueves

Otra vez mi energía estaba por los suelos. Por suerte no tenía clase y pude dormir hasta más o menos tarde. Desayuné una lata de porridge con agua. No entiendo el amor que profesan los ingleses al porridge este dichoso. Es como una papilla de alpiste. Para comer me preparé unos fideos instantáneos, que no están tan malos y vienen muy bien. Cené los raviolis, y una vez más os digo que nunca más. Me tome un plátano de postre. Sí, Alicia comiendo plátanos. No puedo con ellos, pero era la única fruta que me podía permitir.

Viernes

POR FIN. Dios, parecía que este día nunca iba a llegar. Me hice unos macarrones con las patatas y las zanahorias en lata. Sal. Echaba de menos la sal. Y me moría de ganas por un café. Ugh. No paraba de pensar en lo que haría en cuanto diesen las 12… ¿Pedir pizza? ¿Comida china? ¿Una botella de vino? Entonces Adri me avisó de que esta noche iba a salir con el resto de los Erasmus, y dije ¿por qué no?

Por la noche, estábamos todos en casa de una persona aleatoria e irrelevante, participando en los típicos juego de beber. Y yo ahí, en una esquina del sofa contando los minutos para que diesen las 12. Era como una mezcla entre mi cumpleaños y nochevieja. Cuando estaba el móvil en 23:59, toda la sala gritando hizo la cuenta atrás, y entre gritos de emoción y abrazos abrí la lata de la cerveza. Qué rica está.

Volví a casa a las 4, con un kebab y más feliz que una gaviota con una patata frita.

Sábado

Fue un día muy relajado. Sabía que esa noche iba a ser muy larga y quería estar lo más descansada posible. Entre unas cosas y otras eran casi las 4 y habíamos quedado en la Students Union a las 5 para grabar y asentar el campamento. Hice la mochila, metí unos leggings y un chándal, unos calcetines términos, un gorro, dos bufandas, guantes, un jersey fino, una sudadera, una manta, un cojín y el saco de dormir.

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Empezamos muy bien, todos estábamos muy animados y con ganas.  La gente donaba y no hacia demasiado frío. Pero según pasaban las horas, las temperaturas bajaban y cada vez había menos gente. Sobre cajas de cartón y sacos de dormir nos acurrucamos todos. Poco a poco fue pasando el tiempo, y la gente que pasaba alrededor donaba y nos preguntaba que qué hacíamos ahí tirados. Además hacía muchísimo frío. Os recomiendo que veáis el vídeo para que os hagáis una idea. Empezamos a recoger cuando amaneció, sobre las 7 de la mañana y todavía había gente en la calle y conseguimos recaudar las últimas libras.

Esta semana, todo el equipo hemos aprendido mucho sobre la realidad de la vida de las personas que viven por debajo del umbral de pobreza, tanto en el Reino Unido como en el extranjero. La agotadora falta de comida y de dormir fuera nos ha enseñado mucho acerca de lo afortunados que somos, y nos ha hecho más entusiasmados que nunca para nuestro viaje a Sri Lanka. Después del tsunami, miles quedaron sin hogar, y esperamos que nuestras acciones hayan ayudado a aumentar la conciencia de la labor de Rosie May Foundation, y su compromiso a largo plazo en Sri Lanka.

Por favor, seguid donando y compartiendo. Cada libra ayuda, no os imagináis cuanto.

https://www.justgiving.com/trentteam2015/

¡He tenido visita!

Perdón, perdón, perdón por haber tardado tanto es escribir, pero ya estoy de vuelta con más ganas que nunca y esta semana os voy a contar como ha sido tener aquí en Nottingham a mi primera visita. Hace tanta ilusión que vengan a verte y se agradece mucho, sobre todo cuando Nottingham no está demasiado bien comunicado… Clara, a quien conocí en primero de bachillerato yendo a clases de francés extra escolares, llegaba a Nottingham el domingo a las 6 de la tarde. Yo estaba tan emocionada que después de llevar una semana viviendo con una libra de comida al día y el día anterior haber pasado 12 horas en la calle, no sentía para nada el cansancio. A ver, dormí y comí tranquilamente antes de que llegase. Pero allí me presenté en la estación de trenes de Nottingham a las seis menos diez esperando ansiosamente. Pasaba el tiempo y ahí no llegaba nadie, yo me ponía cada vez más nerviosa. No podía contactar con ella de ninguna manera y empezaba a pensar que igual se había perdido, o que había perdido el tren en el aeropuerto, cuando estaba pensando en darme una vuelta para ver si se había perdido por la estación, aparece delante de mi con una maleta casi más grande que ella diciendo “ay, que lo he conseguido ¡he llegado!” No me lo podía creer, y ella tampoco; nos fundimos en un abrazo de oso y pegamos gritos de emoción.

En el camino a casa me contó sus periplos odiseicos hasta llegar a Nottingham. Jope, que emocionante. Lo primero que quería hacer era comprar algo de cena, pero al ser domingo, y las seis de la tarde que eso aquí ya es bastante tarde, estaba todo cerrado. Así que cenamos unos macarrones que tenía en casa y nos pusimos al día con todo lo que había pasado desde navidades. Hicimos además un planning para la semana, teniendo en cuenta mis horas de clase, y por supuesto, las horas de siesta.

El lunes, técnicamente yo tenía que estar en la newsroom hasta las cuatro, pero es mentira. Fui a firmar y a estar un par de horas fingiendo parecer muy ocupada y a las 12 salí para encontrarme con Clara. Fuimos a Wired a tomarnos un delicioso chai latte, y como se moría de ganas de ir a Leicester para ver la escuela de Ingeniería por su arquitecto (Stirling), fuimos a pasar la tarde. La vimos por dentro y por fuera y de todos los ángulos posibles. Dimos una vuelta por el centro de la ciudad, en la que había mucho revuelo y mucha gente de luto porque habían encontrado los restos del rey Ricardo III y le habían enterrado el día anterior en la Catedral de Leicester. Leicester es enorme, y como tampoco teníamos un mapa, y estábamos bastante cansadas volvimos a Nottingham a cenar en casa.

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Clara en Wired tomando un chai latte

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Clara en el tren

El martes tenía que ir a Clifton, pero pude volver relativamente pronto y fuimos a ver Wollaton Hall y el campus de la universidad de Nottingham, aprovechando que yo ya tenía el billete de autobús para todo el día. En el campus hay unas letras hollywoodienses de colores que pone NOTTINGHAM, así, en grande y parece que todo el mundo ha estado ahí menos yo, hasta ahora. Tardamos muchísimo en encontrar las dichosas letras pero lo conseguimos, y una vez en Wollaton, decidimos hacer el tour de la casa. Si alguien quiere hacerlo está bien y es muy interesante, ves cosas que no ves si vas gratis, pero no entendíamos demasiado bien a la guía porque tenía un humor inglés muy inglés. Nos decepcionó un poco que casi no mencionase a Batman, ya que ahí se rodó la última película, pero está bien y es entretenido.


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Tuvimos muchísima suerte con el tiempo, hasta que llegamos a Wollaton Park que se puso a GRANIZAR. Sí, pasamos de unos 14 grados a 6 y granizo en cuestión de segundos. El tiempo de Inglaterra es TAN poco predecible… Por suerte justo cuando empezó nosotras ya estabas dentro de la casa pero aun así, como dejes que el tiempo te moleste no sales de casa.

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Salón principal de Wollaton ( Y donde se rodó El Caballero Oscuro)

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Cuevas de Wollaton

Esa noche queríamos ir a cenar a Spanky Van Dykes (el mejor bar de Nottingham) para celebrar con retraso mi cumpleaños ya que yo estaba fuera y la semana siguiente no podía gastarme dinero, pero no pudimos llevar el plan a cabo porque estaba cerrado. Cuando llegamos había mucha gente en la puerta con cara de desconcierto porque nadie entendía como Spanky’s podía cerrar tan pronto. Al parecer habían tenido un mini fuego y habían cerrado por seguridad. Me dio tantísima rabia… Acabamos yendo Spoons que es un poco cutre pero barato.

El miércoles fuimos a ver el Castillo, pero solo lo vimos desde fuera porque la entrada es muy cara… la estatua de Robin Hood y Ye Olde Trip To Jerusalem (el pub más antiguo de Inglaterra), y luego fuimos al Lace Market y a Hockley, que es la zona más “alternativa” de compras. Nos encontramos allí con Alix que venía a pasar el día, y estuvimos cerca de 40 minutos en una sola tienda porque Clara no se decidía…  Fuimos a casa a comer unas fajitas a reponer fuerzas y por la noche nos preparamos para ir al Boiler Room, es un bar clandestino que por fuera parece un taller de calderas, pero no, tiene una puerta secreta. Lo único malo es que suele estar bastante lleno y ese día había una cola de más de media hora y no nos daba tiempo porque el karaoke empieza a las 11 y hay que apuntarse rápido. En el karaoke Clara y yo cantamos These Boots Are Made For Walking de Nancy Sinatra y Dancing Queen de Abba. No se quien cantaba peor. Fatal, de verdad. Sonábamos tan mal que era divertidisimo, y todo el mundo se unió a nosotras, y nos lo pasamos pipa. Hay pruebas de lo mal que cantamos pero se quedarán a salvo en mi poder.

El jueves con mucho dolor y esfuerzo nos levantamos a las 8:30 de la mañana para coger el autobús al Bosque de Sherwood. Sí, después de siete meses voy por fin al dichoso bosque en el que Robin Hood y Little John corrían por ahí robando a los ricos para dárselo a los pobres. Un par de días antes además, decidimos ver la peli de dibujos animados y no parábamos de cantar la dichosa canción del principio, la que canta el gallo con la guitarra. Vimos el Major Oak Tree, que ahí era donde se escondía, y la verdad, parecía el árbol en el que vivían Peter Pan y los niños perdidos.

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Major Oak Tree

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No se por qué, pero creo que después de tanta historia con Robin Hood, me esperaba el bosque de Sherwood mucho más “robinhoodiense”. Está bien para pasar el día con la familia de excursión, y ya. Un poco como las excursiones del cole. Pero aun así y a pesar del madrugón nos lo pasamos muy bien. Nos trajimos el picnic para ahorrarnos comer por ahí. Nos sentimos como si fuesemos Robin Hood y Little John corriendo por el bosque. Cuando llegamos a casa, después de una siesta, nos preparamos la cena con una botella de vino y escuchando en bucle Uptown Funk y Future Islands, motivándonos para ir a tomar algo por la noche que acabó en llegar a casa a las 4 de la mañana.

Por fin, después de una de las mañanas más estresantes de mi vida y un autobús perdido, el viernes casi a las 5 de la tarde llegamos a Londres. Sí, perdimos el autobús a Londres porque somos unas topas de remate. Pero lo pudimos arreglar a un precio razonable. Menos mal que ya empieza a anochecer más tarde y que el Tate no cierra hasta las 10 de la noche, porque hubiésemos perdido un día entero. Así que aprovechando que el albergue tenía cocina, hicimos una compra para el finde y así ahorrarnos comer fuera. Porque Londres es MUY, MUY caro. Aprovechando que el Tate cierra tarde, cogimos el metro y nos fuimos para allá hasta la hora que cerraron. Luego tuvimos que abortar la misión de ir a tomarnos algo al Soho porque somos unas topas de primera (de verdad que lo somos… y sin esforzarnos ni nada) y no lo encontramos, así que vagabundeamos por Covent Garden hasta casi medianoche para coger el último metro al albergue e irnos a la cama.

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Tate Modern

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Tate Modern

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Covent Garden

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Por la mañana y con mucho esfuerzo, nos levantamos y mientras desayunábamos planeamos el día. Decidimos no hacer lo típico turista porque ya lo habíamos visto las dos, y preferíamos ver otras cosas. Aunque es verdad que empezamos con una de las principales atracciones turísticas de Londres… Portobello Road y Nottingh Hill. En nuestra defensa diré que ninguna había estado y el resto del día no lo fue tanto, además teníamos día y medio y no queríamos malgastar nada. Lo siguiente en la lista eran los Kensington Gardens y la Serpentine Gallery, después a la casa de John Soane, y finalizar el día con una cerveza en el Soho, porque esta vez estábamos decididas a encontrarlo. Llegamos a Portobello y en seguida nos perdimos en las calles llenas de cosas para comprar, entre tazas de té y cámaras analógicas y camisetas y bolsos, dimos una vuelta, observando las casas adosadas cada una de un color.  Estaba tentadísima de comprarlo todo, pero pude contenerme. Además estaba hasta arriba de gente así que íbamos muy pegaditas para no perdernos y hubiese sido muy incómodo tener que sacar monedero o ponerse a discutir para comprar algo.

Portobello Road Market

Portobello Road Market

Conseguimos escabullirnos entre la gente, y anduvimos por los Kensington Gardens para encontrar la Serpentine Gallery, que es una galería de arte contemporáneo, y además cada año seleccionan a un arquitecto quien diseña un pabellón, pero para nuestra mala suerte solo lo tienen en la temporada de verano (Mayo – Octubre). Con un poquito de desilusión, nos sentamos a comernos nuestros bocadillos de jamón y cogimos el metro para ir a la casa de Soane. No tengo fotos del museo porque solo dejan entrar a cierto número de personas a la vez y no dejan hacer fotos o el uso de dispositivos electrónicos. Además, antes de entrar tienes que meter el bolso en una bolsa de plástico. Nunca se me habría ocurrido a mi visitarlo, pero es totalmente recomendable y la entrada es gratis. Yo salí encantada. Está llena de obras de arte, de bustos y cuadros y esculturas y hasta un sarcófago. Y la manera en la que está construida es de lo más peculiar. Merece una visita. 

Plano casa Soane

Plano casa Soane

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Esperando en la cola de la Casa de Soane

Al salir fuimos a ver la sede de The Economist, que es del arquitecto favorito de Clara y no pillaba demasiado lejos. Hizo las respectivas fotos y como ya empezaba a anochecer fuimos a Picadilly Circus y al Soho a tomarnos una merecida y cara cerveza y a descansar las piernas. Lo encontramos (¡bien!).DSC_0221 DSC_0214Fuimos a cenar al albergue. Intentamos evitar de todas las maneras a un grupo de chilenos noruegos que se nos habían acoplado la noche anterior y querían salir con nosotras, pero al bajar a la cocina ahí estaban de nuevo. Por alguna razón no entendían el hecho de que fuésemos españolas y no nos gustase ni el fútbol ni el regetón. Nos preguntaban “pero entonces ¿qué hacéis?” “pues nos sentamos una en frente de la otra y nos miramos, así pasamos los días”… Intentaron convencernos una vez más, en vano, de que saliésemos de fiesta juntos a un sitio con “flow” para poder perrear hasta el suelo. La verdad es que eso no entraba en nuestros planes y muy cortésmente nos escaqueamos y cogimos el metro en dirección a Camden para celebrar nuestra última noche juntas.  Tenía un poco de miedo por lo caro que podía ser salir en Londres, pero no. O sea, sí. Pero mágicamente encontramos un sitio que no cobraba al entrar y que tenía ropero gratis. Y CON BUENA MÚSCIA. No se puede pedir más en la ciudad más cara de Reino Unido. Tuvimos la (buena/mala) suerte de que justo esa noche coincidía con el cambio de hora, así que en vez de cerrar a las 3 que es lo normal, cerró a las 4. No llegamos al albergue hasta pasadas las 5 por un problema de comunicación y de no encontrar la parada del autobús. El checkout del albergue era a las 10 de la mañana. No se como, pero lo conseguimos, nos levantamos y pudimos con el resto del día.

Por la mañana como teníamos un poco de tiempo hasta que saliesen nuestros autobuses, fuimos al British Museum. No nos dio tiempo a ver mucho, pero es algo que tengo pendiente para la próxima vez que vaya a Londres. Era el último día y llovía y hacía bastante frío. Habíamos tenido tan buen tiempo todo el fin de semana que ya se me había olvidado lo que era la lluvia y el frío…DSC_0234 10284793_10206641432059086_5069383104087134041_o

Volvimos corriendo al albergue a por las maletas y corrimos a la estación, porque se nos había ido el tiempo de las manos (ups…), y esta vez no podíamos perder el autobús, sobre todo Clara. En la estación de autobuses nos fundimos en otro abrazo amoroso. Se me hizo muy triste que se fuese. Me ha hecho muchísima ilusión tener a Clara aquí en Nottingham y haber ido a Londres. Nos lo hemos pasado genial. Hace mucha ilusión que vengan a visitarte cuando estás en otro país, y se que Nottingham no está demasiado bien comunicado así que lo agradezco muchísimo, me repito, pero es verdad.

Y bueno, de todas formas, en dos meses estoy de vuelta lo que me produce un sentimiento agridulce. Estoy tan bien aquí y voy a echar tanto de menos a la gente… pero también echo mucho de menos a la gente de España… Bueno, no me voy a poner melancólica ahora, que todavía me queda un poquito aquí. Además, dentro de poco tengo más visita… 😀

¡Muchos besos!


Buceando a 4ºC

Puede que ya sepáis que estoy en el equipo de buceo de la universidad. Sí, porque el Reino Unido es el sitio perfecto para practicar este deporte, y porque en España no tenemos playas ni buen tiempo ni nada de eso, decidí apuntarme en uno de los países con peores tiempos. Desde Octubre más o menos hemos estado entrenando para sacarnos el título de Ocean Diver, menos los que llevan más tiempo en el equipo que se estaban entrenando para el título de Sports Diver, pero eso no nos interesa ahora mismo. Hace unas tres semanas hice el examen teórico y sorprendentemente, aprobé. Bueno, no. Bueno, sí. En realidad no aprobé, me aprobaron (pero shhh), y para este fin de semana estaba planeado el viaje para poner en práctica todo lo que habíamos hecho en la piscina.

El sábado, a las 7 de la mañana, con cara de groguis y con legañas en los ojos estábamos todos cargando la furgoneta con todo el equipo y poco después con Yas al volante de camino a Gildenburgh. Es un centro de buceo con un lago artificial, es uno de los pocos centros de buceo que no está en la costa. El resto del equipo que ya ha estado otras veces nos lo había vendido fatal: está lleno de barro, no se ve nada, las caravanas en las que dormimos dan asco, se caen a trozos, hace muchísimo frío… Y la verdad, es que era todo verdad. Yo creo que lo estaban poniendo todo tan mal para que nos esperásemos algo horrible y luego no fuese tan malo, pero es que es tan malo como lo pintan.

La primera impresión piensas que no está tan mal, de hecho hasta parece bonito ¿no? Lo es, el sitio está bien y está muy bien organizado y es un plus que haya un centro de buceo en mitad del país, además es muy completo. Tiene una tienda para comprar equipo, tiene unas caravanas para dormir, te llenan los cilindros vacíos tantas veces como necesites y están muy atentos, PERO. Un pero con mayúsculas:

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  • El agua está estancada desde hace años, por lo que la visibilidad es muy escasa. Aunque parezca azul en la foto, una vez dentro es verde y marrón a la vez. Lo único que se ve con mini nalguitas flotando delante de tus narices. Hay coches, autobuses,aviones y barcos para explorar, y ladrillos en el suelo y cuerdas para guiar entre los distintos puntos, pero no se llega a ver hasta que prácticamente te das con ello. Es muy difícil guiarse, sobretodo para los que nunca habíamos estado antes.
  • La temperatura del agua en todo el fin de semana ha variado entre los 4 y 5ºC. Un gustazo caribeño ¿eh? Fuera del agua estábamos a unos 9ºC, lo que no mejoraba mucho la situación. Salir del agua, tiritando y deseando entrar en calor pero sabiendo que vas estar húmeda y fría hasta el día siguiente.
  • Las caravanas en las que hemos dormido son lo más cutre que he visto en mi vida. Mucho peor que muchos albergues del Camino de Santiago. Está claro que nadie ha intentado arreglarlas o ponerlas un poco más habitables. Colchones extra finos, manchas sospechosas por doquier, moscas muertas en sitios aleatorios, etc, etc, etc. Pero bueno, volveré a este tema más adelante.
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Caravana por fuera

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Mi caravana por dentro

A ver, que me desvío. Llegamos al sitio temprano, sacamos el equipo de la furgoneta y nos probamos los drysuits (he buscado como si dice eso en español y al parecer es traje seco. Suena fatal, así que voy a seguir llamándolos drysuits). Ya hice una entrada en su momento sobre el entrenamiento que hicimos en la piscina, ahí solo llevábamos el traje y debajo algo de ropa para que no rozase, pero esta vez hemos ido totalmente equipados. Va por capas: lo primero que te pones es la ropa interior y los calcetines, ni siquiera hace falta un traje de baño porque no se moja. Encima va algo de ropa ajustada; yo llevaba unos leggins, una camiseta interior y una de manga larga. Después va el undersuit, que no es otra cosa que un traje tipo pijama o chandal térmico pero impermeable por fuera y encima de esto va el drysuit que está hecho de un material que no deja pasar el agua, si no que calienta el aire que se queda entre tu cuerpo y este. Como el agua está tan fría hay que llevar, además, una capucha de neopreno para proteger del frío la cabeza y las orejas y unos guantes de neopreno. A eso sumarle el chaleco con el cilindro, las aletas, los cinturones de lastre (con sus tres o cuatro piezas de plomo) y la máscara. Más o menos te acabas viendo así:

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Yo derrochando más sex appeal de lo normal

Es muy divertido porque es muy difícil moverse con todo eso encima, y te tienen que ayudar constantemente, porque no te puedes agachar bien, o abrochar las aletas o el chaleco, y si además está mojado de antes es aun más complicado ponérselo todo. Todo muy hilarante de ver. Además, el sitio estaba lleno de ocas que se paseaban tan campantes por ahí con sus patas naranjas y pegando graznidos.IMG_20150307_155130788 IMG_20150308_110836864

En cuanto lo tuvimos todo preparado, asignaron al primer grupo que se iba a sumergir y las parejas. Yo empecé con Mike que es uno de los mejores buceadores del equipo y además está un poco turulata, pero es muy buen instructor y se ve que sabe y entiende lo que hace. Para terminar el entrenamiento, hay que hacer cinco inmersiones y en cada una hay que hacer una serie de competencias (quitarse la máscara y limpiar el agua, qué hacer cuando tu compañero se queda sin aire o se queda inconsciente, etc.) El primer día yo hice 3 inmersiones, el resto de los Ocean Divers solo hizo 2, y yo en un principio no iba a hacer más, pero poco después de terminar mi segunda cuando ya estaba semi seca, envuelta en mi bufamanta y con una taza de chocolate caliente, uno de los instructores me preguntó si quería bajar una vez más y así me la quitaba de encima. Así que me deshice de los demonios de la pereza, me volví a poner el drysuit, y allá que fui.

En cuanto salimos del agua, nos cambiamos a ropa seca y lo recogimos todo. Para hacer un poco de tiempo tomamos una cerveza en el bar del centro y luego fuimos al pueblo a un súper a comprar cosas para por la noche y nos pasamos por un pub (por supuesto) a beber un poco más.  Si hay algo que puedes decir sobre los instructores de buceo es que beben, y beben mucho. Acabamos tomando un par de pintas y pedimos pizza que nos llevamos a las caravanas. y entre cervezas, pizzas, dos guitarras y un ukelele pasamos la noche.

Nos levantamos relativamente pronto, más bien, nos levantaron; a eso de las 9 entraron Barry y Mike en nuestra caravana pegando gritos y tirando de los sacos de dormir. Después de tomarnos café instantáneo bastante malo y un sandwich de bacon y huevo para curar la ligera resaca que teníamos algunos, volvimos a ponernos los trajes y en cuestión de minutos estábamos listos para volver al agua. Me tocó con Matt (el presidente del equipo) hacer la cuarta inmersión en la que hay que bajar hasta los 20 metros y hacer un CBL (Controlled Buoyant Lift). Es básicamente actuar en el caso de que tu compañero se quede inconsciente y llevarlo hasta la orilla/barco. Pero esa última parte no la pude hacer porque me perdí, más o menos. En un momento empecé a ascender y al bajar había perdido de vista a Matt, así que subí y vi su cabeza a dos metros de mi. Como no pude hacerlo, me tocaba hacerlo en otro momento y no quería hacer una tercera inmersión o que me quedase algo colgando por terminar. Hablé con Barry, mi instructor de teoría, y le pedí que por favor me dejase hacer el CBL con la última inmersión. Y menos mal que le pareció bien. La última le toca al estudiante planear y liderar una inmersión. Mirando las tablas hay que mirar el código de tejido para decidir la profundidad y cuanto tiempo puedes estar en esa profundidad, teniendo en cuanta que ya has hecho una (o las que sean) inmersiones ese día y el tiempo y la profundidad. Antes de entrar en el agua hay que hacer un buddy check para asegurarse que todo está en orden y luego tú eliges por donde moverte.

Unos quince minutos más tarde, salimos del agua y a mi me daban el título de Ocean Diver (aplausos). Me alegró TAAANTO haber podido hacer todas las inmersiones y quitármelas de encima porque no me haría ninguna gracia tener que volver. Además, el viaje que van a hacer en Semana Santa a la Isla de Mull en Escocia es muy caro (ejem, ejem?) así que no podría haberlo terminado ahí tampoco.

IMG_20150308_171333770Se puso a llover, recogimos todo tan rápido como pudimos. Húmedos y helados nos pusimos de camino a Nottingham, pero el camino que hubiese sido alrededor de una hora, acabó siendo de casi el doble por un atasco enorme. Pero llegamos, y dios lo bien que sienta una ducha caliente (no, nos duchamos en todo el fin de semana porque obviamente no había agua caliente y cualquiera se atreve), una buena taza de té, y envolverte en el edredón.

El próximo fin de semana es mi cumpleaños y hay planes interesantes planeados. Iré informando.

Cosas que SÍ me gustan de Inglaterra

La semana pasada hice la entrada de las cosas que no me gustan de Inglaterra, y después de darle muchas vueltas y pensarlo mucho, he conseguido reducirlo hasta que me ha salido esta lista:

  • El paisaje. No es ninguna sorpresa que el paisaje Inglés es precioso (os recomiendo la serie Downton Abbey), cada vez que he cogido el tren o he viajado un poco (a Lincoln, Newark, Birmingham, Escocia, Bottesford, Sheffield, York…) se me ha caído la baba por la ventana. Todo es taaan verde, y está lleno de ovejas. Sobretodo cuando hace mucho frío y está todo como medio helado o nevado. Además, las puestas de sol son muy, muy bonitas, desde mi ventana se ven genial. Habréis podido ver algo del paisaje en alguna de las entradas que ya he escrito antes. Básicamente esta soy yo:

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  • Estudiantes. Bueno esto va más por Nottingham que es donde vivo. En Nottingham hay dos universidades; University of Nottingham y Nottingham Trent University. Y como no es muy grande, está llena de estudiantes. Vas por la calle y hay gente joven por todas partes. Así que la vida estudiantil es enorme, lo que me lleva al siguiente punto.
  • La vida nocturna. Si hay una cosa que a Nottingham no le falta son discotecas y bares. Hay fiestas prácticamente todos los días, y cualquier día de la semana te puedes ir a cualquier bar a tomar algo. Con la gente Erasmus vamos mucho a Baa Bar, que es como un laboratorio y las copas te las dan en vasos de probeta y cosas así. Ocean Wednesday es la noche de las societies, y vamos a Cucamara, Bla Bla Bar, Up N Down N Under y Ocean. La única pega es que a mayoría de los locales cierran a las 3, pero hay veces que eso viene bien. Pero no todos… Propaganda siempre es una buena opción cuando no quieres volver a casa pronto. Dentro de este tema, podemos hablar de los pubs.

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  • Pubs y coffee shopsMe encantan los pubs. Son el colmo del estereotipo Inglés. Aunque a mi me intimidan un poco, porque no es como un restaurante que te sientan y te vienen a atender no. Tienes que pedir la comida y la bebida en la barra y dar el número de mesa y vienen a servirlo. Son super monos, porque por fuera parecen antiguos y por dentro tienen moqueta o cosas súper aleatorias. Además tienen nombres adorables como “The Five Bells” o “Ye Old Trip to Jerusalem” o “The Blue Horse” y cosas así. Por no mencionar la comida de pub (*drool*). Por otro lado están las coffee shops, que no tienen nada que ver con las de Amsterdam. Son literalmente cafeterías o teterías (en las que se bebe té y no se fuman cachimbas), y son adorables y la comida está super buena, sobre todo las cakes. Yo voy mucho a Wired, pero más tradicionales están The White Rabbit Teahouse, por ejemplo. Y si te gustan estos sitios es porque te gusta el té.
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The White Rabbit Teahouse

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Homemade Cafe

  • Té. Sí, sí, en España también hay té, pero no las cantidades industriales que se consumen en Inglaterra.  En los supermercados hay estantes enteros y la gente se toma unas 5 tazas al día. Además hay muchísimas variedades. Y en todas las casas tienen una kettle; un calentador de agua que la hierve en dos minutos (yo llevé una a casa por Navidad, aunque seguro que las tienen en El Corte Inglés) y también viene muy bien para cocinar. Mi preferido es el chai latte, que la verdad, no es muy inglés y está como especiado, pero no es el único que tomo. El típico de English Breakfast o el Earl Grey son los que más. Yo ahora también me estoy convirtiendo al té…

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  • Pan de ajo. Sigo dentro del tema de la comida y es que no podía faltar en esta lista el pan de ajo (garlic bread). Lo aman y lo amo. Está buenísimo y no me cansaré nunca de tomarlo. Fin.

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  • La educación. Y no me refiero a la de la universidad, si no a la de la gente. No se bien si es por educación o no, pero aquí todo el mundo te trata MUY bien. En las tiendas, los dependientes te llaman “darling” o “love” constantemente. Si te chocas con alguien seguramente te diga “sorry love”. En escocía me llamaron “doll” e incluso “chicken” y lo dicen con todo su amor. Es muy gracioso cuando la que te lo dice es la dependienta de una tienda que es visiblemente más joven que tú. Cuando la gente se baja del autobús, aquí lo normal es que la gente le de las gracias al conductor (se sale por la puerta de delante) con un “cheers”, “thanks” o “thank you”.
  • Charity shops y thrift shops. Las charity shops son tiendas de segunda mano que aceptan cualquier cosa que les des (sobretodo películas, música y libros) y lo venden muy barato. El dinero que ganan lo dan a causas solidarias. Las más conocidas son Oxfam y British Heart Foundation. Pero hay muchas más que dan el dinero a causas más pequeñas. Las thrift shops son tiendas que venden ropa vintage y de segunda mano y puedes encontrar muy buenas ofertas, y además son muy chulas.

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  • Las series y la música. Bueno, sí. Inglaterra ha sido la cuna del pop con los Beatles, The Who, Queen, David Bowie e incluso S Club 7 y las Spice Girls, del britpop con Blur y Oasis, del indie rock con los Arctic Monkeys. De Gorillaz, Jessie J, Radiohead y la lista sigue hasta el infinito. Inglaterra ha dado luz a una parte enorme de la música actual. Y lo mismo pasa con las series y las películas.  Pero series, repito Downton Abbey, Misfits, Vikingos, Black Mirror, Skins… Y por supuesto los documentales de David Attenborough, que digamos que es el Félix Rodriguez de la Fuente de Inglaterra.
  • La gente. Last but not least. La gente que estoy conociendo aquí en Nottingham. No me quiero poner sentimental por aquí, pero es curioso como en tan poco tiempo puedes hacer tan buenos amigos.

Y hasta aquí mi lista de las cosas que se han hecho huequito en mi en estos meses. Hay más cosas, pero creo que estas son las merecedoras de aparecer en mi ilustre blog. Espero que os gusten tanto como a mi o si queréis añadir alguna me comentéis. Un saludo a todos los que dedicáis vuestro tiempo a leerme :’)

Cosas que NO me gustan de Inglaterra

¡Hoooola! Bueno ya llevo aquí en Nottingham desde Septiembre y creo que ya puedo hacer una entrada sobre las cosas que no me gustan sobre Inglaterra, que no son pocas. La mayoría son cosas con las que se puede vivir perfectamente, pero son parte del choque cultural y he pensado que sería buena idea poner todas ellas en una entrada del blog. Así que aquí viene:

  • La moqueta. Los ingleses tienen una seria y preocupante obsesión con la moqueta. Está en todas partes. Todas. Las casas están forradas de moqueta, y encima en las casas de estudiantes ni siquiera es moqueta buena, si no una de color suelo de coche, fea y que raspa. La ponen también en el suelo de las discotecas, lo que me parece ajjjqueroso (es con “j” porque va más allá de ser asqueroso, como diría Adri). ¿Por qué? ¿A qué genio decorador se le ocurrió está magnífica idea? El suelo normal de una discoteca ya es bastante desagradable sin nada. De verdad, he visto la moqueta de Mansion Students (dónde vamos los Erasmus antes de salir de fiesta) tragarse copas que se han caído al suelo en cuestión de segundos.

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  • El tiempo. No es ninguna sorpresa que el tiempo en Inglaterra es maravilloso y que alegra más que unas castañuelas. Pero realmente no te imaginas como puede ser hasta que no estás aquí y lo vives en tus propias carnes. Yo creo que en Nottingham no lo tenemos demasiado mal porque estamos en medio del país y no se si eso afecta o no, pero bueno. Desde Septiembre hacía ya fresquito y en Octubre hubo días que nos pusimos a 9º (véase Goose Fair) y en Noviembre bajamos a -2º (Bonfire Night). Pero Enero ha sido sin ninguna duda el mes en el que más frío he pasado. A parte de que ha nevado VARIAS VECES, hay muchísimo viento y se pasa un poquito mal. Pero bueno, te lías la manta y te pones unos guantes y apechugas. Este tema me lleva al siguiente punto.
  • No llevar abrigos o medias. Vamos a ver. Son las diez de la noche, y estás monísima con tu mini vestido sin mangas, y tus taconazos. Pero estamos a -3º y no llevas abrigo. No lo entiendo. De ninguna manera. Una explicación es el querer ahorrarse el ropero, pero personalmente, yo prefiero pagar una libra antes de pasarlo así de mal y pillarme una neumonía. Y no solo con las chicas, los miércoles que es el día que la gente se disfraza, es de lo más normal ver por la calle a chicos en bañadores de natación. Da una cosica que que se yo, te dan ganas de ponerles una manta y darles una sopita.

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  • El horario. Otra cosa relacionada con el tiempo. Y sí, ya se que se supone que en España lo hacemos al revés y blah blah blah. Pero da mucha rabia que encima de que en invierno se haga de noche A LAS 4 DE LA TARDE, todo cierre entre las 5 y las 6. Los museos cierran a las 5. Cuando fuimos a Escocia había que darse muchísima prisa en ver todo de día. No tiene ningún sentido. Podrías hacer todo lo de aire libre mientras es de día y cuando anochece a las 4 poder ir a los museos. Las tiendas cierran a las 6 también y las cafeterías a las 8 *llora*
  • Comida basura. Está POR todas partes. Y es súper accesible y asombrosamente barata. Nottingham además, parece que está llena de restaurantes, de Greggs, Subways, de takeaways y demás tentaciones del diablo. Y no solo eso es que en los propios supermercados, las secciones de comida pre-cocinada es ENORME, y venden comida en cualquier lado. Tipo sandwiches y barritas de chocolate y esas cosas. En tiendas de ropa, en Boots (que es una droguería/farmacia), en Poundland, en todas partes tienen una zona de comida. Además la carne y el pescado son muy caros, y el pescado sobre todo no es demasiado bueno.

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  • Las cejas. Esto realmente no es un problema, pero es muy curioso y gracioso de ver. Es asombroso el alto número de chicas que aquí se pintan las cejas. En España no ves a nadie por la calle con las cejas así. Además es que se nota muchísimo, no es algo sutil para rellenar un poco si las tienes finas no, es perfilar y colorear por dentro. Se las hacen muy puntiagudas lo que las hace parecer aun menos naturales. Pero bueno, cada loco con su tema.
  • El alcohol. Creo que Inglaterra tiene cierta reputación con los pubs y el alcoholismo, y la verdad es que no me extraña nada y está fundamentado. Y empiezan desde jóvenes. Da un poco de vergüenza ajena salir a la calle un miércoles, viernes o sábado y ver como va la gente. Entre que van y sin abrigo y que se van cayendo por donde van… Es que no saben beber, y no saben salir sin ir borrachos. Lo cual es un poco triste, sobretodo de ver. Y el precio. El alcohol es desorbitadamente caro. Lo único que me puedo permitir es vino blanco del Aldi. Aquí no hay Vodka Kenebep del Mercadona. Se tienen que dejar un dineral en emborracharse, porque la botella mínimo 12 libras y las copas que te sirven en los bares te ponen 25cl, que es como un chupito, pero con mezcla.

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  • Los semáforos/ el tráfico. Podría hacer una entrada solo hablando de este tema. En serio. Parece que estemos en Nueva York a la hora de cruzar la calle. La gente hace lo que le da la gana. La mayoría de los semáforos tienen el botoncito que hay que apretar para que se ponga en verde, bueno pues se lo pasan por el forro (hablando mal). Y entre eso y que estás acostumbrada a que los coches vengan por el otro lado, es un descontrol… Hay veces que en el suelo pone “LOOK LEFT” o “LOOK RIGHT” pero aun así hay que tener todos los sentidos puestos en cruzar la calle. Y el tráfico bueno, en Nottingham hay muchísimo, hay zonas que se colapsa continuamente. El centro, donde está el centro comercial Victoria Centre y aunque solo puedan pasar taxis y autobuses eso parece Times Square.

Y ya está. Estas son las cosas principales que no me gustan de Inglaterra. Hay alguna más, pero así las que más me llaman la atención y merecedoras de ser mencionadas son estas. Esto no significa para nada que no me guste vivir aquí. Me encanta y me lo estoy pasando genial y no quiero que este año se acabe, y de hecho en un par de días haré una entrada las cosas que SÍ que me gustan que son muchas más.

Espero que a vosotros sí os haya gustado. Besitooos :*