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El sur de Perú

En la última entrada os hablé sobre la mitad norte de este enorme país, hoy os vengo a contar sobre la sur. La más visitada sí, pero por una razón. Si contáis con un mes o menos de vacaciones, os recomiendo centraros solo en el sur; todo es más accesible, las distancias son más cortas y efectivamente, está Macchu Picchu.

  • Lima: La capital, y seguramente la ciudad menos interesante de todo Perú, pero es muy probable que voléis hasta aquí, así que ya que estáis ¿por qué no dedicarle unos días? Lo mejor que podéis hacer es explotar la oferta gastronómica. Se come muy, muy bien y hay mil opciones, pero a precio casi europeo. El barrio de Miraflores es donde ocurre todo, repleto de restaurantes, bares y discotecas coronado por el Parque Kennedy; un parque municipal ¡lleno de gatos!

Hay una playa, y un parque en el malecón que se llama Parque del Amor. En el faro, hay clases de yoga gratis casi todos los días, los domingos con música en directo. Por otro lado, el barrio de Barranco es otro mundo, parece que ya no estás en una ciudad. Sino en un sitio bohemio lleno de cafeterías, librerías y muy tranquilo. También hay distintas huacas (montañas sagradas) repartidas por la ciudad. El centro es algo más peligroso, y un poco lejos, lo mejor es hacer un Free Walking Tour.

  • Paracas: Un pequeño (enano) pueblo en la playa, pero de nuevo, si vais durante los meses de julio y agosto, hace bastante frío como para meterse en el agua. Se puede hacer un tour a las Islas Ballestas, pero están protegidas por lo que no se puede salir del barco. Lo mejor para explorar la Reserva Nacional es alquilar bicicletas y recorrerla a pedales. Es una pasada, y lo vais a disfrutar mucho más que si hacéis un tour en autobús. Se ven flamencos, pingüinos, y todo tipo de aves. Llevad la comida ya preparada, porque los tres restaurantes que hay, son carísimos.

Cerca está la localidad de Pisco, lugar que da nombre a la bebida nacional; pisco sour, pero los tours sobre el pisco se hacen un poco más al sur, en Ica.

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En la Reserva Nacional de Paracas

  • Ica y Huacachina: De Paracas a Ica, apenas hay un par de horas. No se bien como es Ica porque yo opté por ir directamente a Huacachina, un pequeño pueblo puramente turístico construido en un oasis a la entrada de un desierto inmenso. Y cuando digo desierto, me refiero a uno con enormes dunas de arena fina. Una noche es más que suficiente para que os de tiempo a coger un buggie y hacer sandboarding. Yo soy una cagueta y me dio muchísimo miedo, el coche va por las dunas y parece que estás en una montaña rusa, sobre todo si os sentáis atrás. Por la mañana, subid la duna grande que hay detrás del pueblo, cuesta pero es divertidísimo bajar corriendo (o rodando).

En Ica es dónde se hacen los tours del pisco. No os puedo ayudar porque no lo hice… pero hay montón de información una vez allí o incluso en Paracas.

  • Nasca: Unas líneas en la tierra con distintos dibujos que aparentemente nadie sabe de dónde han salido. Supuestamente, también encontraron una especie de ser con tres dedos y un cráneo muy grande y sin fisuras… Todo muy Cuarto Milenio.  Para ver bien las líneas, hay que contratar un vuelo, si no, las ves desde una torre pero no merece mucho la pena (eso dice la gente que lo ha hecho, pero no sé, yo no fui).
  • Arequipa: Seguramente, la ciudad del sur que más me ha gustado. El hogar de Vargas Llosa. Muy colonial, y llena de vida, pero con el ambiente de ciudad pequeña, a pesar de ser  la segunda ciudad más importante de Perú. Recomiendo pasar unos días relajados, explorando los rincones y paseando por sus recovecos. Visitad el museo de Juanita, una princesa inca que fue sacrificada y momificada y está casi intacta. Si os gustan los edificios religiosos, hay un convento que al parecer es precioso pero la entrada son 40 soles. Y si tenéis ánimos de caminar, el Cañón del Colca es obligatorio. Hacedlo en tres días en vez de dos para poder ir más relajados y poder disfrutar la segunda noche del lodge, que tiene piscina. Y hay que reponer fuerzas para la caminata del último día que es a las 5 de la mañana y todo cuesta arriba. Se caminan unas 3-4 horas al día y las vistas no dejan de impresionar ni un solo minuto.
  • Cusco: La capital imperial. Todo lo que hay que ver en la ciudad está en el centro. Toda esta zona a pesar de ser muy turística, no da para nada esa sensación. Por favor, id a comer a Green Point, seáis o no veganos, no he comido mejor en todo el viaje. Es algo caro, pero merece la pena. De nada.

Alrededor de Cusco también hay muchísimas cosas; id a pasar una noche o el día a Pisac, un pequeño pueblo en el Valle Sagrado, y haced ahí todas las compras de souvenirs. Todo el pueblo es un mercado de artesanías. Si queréis pasar la mañana no muy lejos, las salineras de Maras son una buena opción. Por cierto, hay un pasaje turístico que podéis comprar para todas las ruinas cerca de Cusco. No sé cuánto vale, pero merece la pena ya que individualmente son muy caras.

La montaña de siete colores es una pasada Hay  que madrugar mucho, hace mucho frío y te pasas la mayor parte del día en un autobús, pero en la vida había visto algo así. Llevad capas porque llegáis a los 5100m de altura. Esto es mejor ir en tour porque la carretera tiene tela y no creo que el transporte público llegue hasta allá.

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Montaña de siete colores a 5100msnm

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Salineras de Maras

Y por supuesto, el rey: Macchu Picchu. Si tenéis tiempo y os gusta el senderismo, haced un trek de varios días (el Salkantay es muy buena opción). Si no, hacedlo por libre ¡¡NO CONTRATEIS UN TOUR!! Sobretodo en esta época (la organización es terrible y pagáis de más). Yo lo hice pensando que conocería a gente y fue un caos absoluto. Si queréis, os cuento como hacerlo por libre, es muy fácil. Merece la pena, os ahorráis un dinero y podéis ir con tranquilidad.

  • Puno: La parte peruana del lago Titicaca (que no falte su coletilla: “el lago navegable más alto del mundo”). No tiene mucho, es sin más, una ciudad normal. Si podéis, pasad a Copacabana, el lado Boliviano (está a unas 3 horas), y si no, hay distintos tours a las islas flotantes. Yo hice uno de medio día a Uros, y meh, son unas islas artificiales hechas con totora, un junco que crece ahí, pero está todo muy escenificado. Parece un parque temático. No se como serán las Islas de Amantí y Taquile, pero en esas se puede pasar la noche por lo que serán más interesantes y son islas naturales.

Como veis, en el sur tampoco os vais a aburrir y es bueno dedicarle su tiempo. Pero creo que si solo tuviese dos o tres semanas, en Lima solo pasaría un par de días, otros dos en Paracas, uno en Huacahina, y el resto entre Arequipa y Cusco, y si sobra tiempo el Titicaca. En el sur, hay mucho más turismo, y es todo un poco más caro, pero sigue siendo barato. Por cierto, el 28 de julio es la fiesta de la independencia en Perú, y será más difícil encontrar alojamiento ¡planead con tiempo!

Espero que os sirva de ayuda!

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Yo siendo una topa en las dunas con Tequila, la perrita del hostal que no se despegaba de nosotros

¡Hasta la próxima!

El norte de Perú

No es novedad que Perú es uno de los mayores destinos turísticos en la actualidad, y es que es un país que ofrece infinidad de atractivos. Sin embargo, la mayoría de los visitantes se quedan en el sur, perdiéndose la mitad del país. No es tan raro teniendo en cuenta que Macchu Picchu es lo que más turismo atrae, y normalmente la gente apenas se puede tomar un mes de vacaciones, con suerte. Del sur hablaré en otra entrada que también da para rato, pero hoy quería darle un poco de amor al norte, que desde luego se lo merece.

Si tenéis más de un mes y podéis, yo recomiendo visitar el norte. Yo llegué a Perú el 3 de junio (bueno, ese día me subí al barco en Leticia, Colombia), y ayer (1 de agosto) crucé la frontera a Bolivia. Pero más o menos, este es el recorrido que hice yo en aproximadamente un mes en el norte.

  • Iquitos: Es la ciudad más grande de Perú en el Amazonas, y la más grande también que no está conectada por tierra con otra ciudad (solo un pueblito, Nauta, desde el que salen los barcos “rápidos” a Yurimaguas). Pasé tres noches y dos noches en un tour por el Amazonas. Hay mucho que hacer, hace mucho calor, poca agua, mal internet y un tráfico de locos, pero aun así, merece la pena si tenéis o bien un presupuesto más alto para volar, o más días para llegar en barco.

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  • Tarapoto: Solo estuve de paso, llegamos de Yurimaguas que es un pueblito sin mucho que ofrecer y en seguida cogimos un colectivo a Chachpoyas, sin embargo, al parecer s{i que hay distintas cosas que hacer de las que no puedo hablar ja,ja.
  • Chachapoyas: Sí, lo sé. El nombrecito se las trae pero llega un momento en el que suen hasta normal. Me pareció muy curioso que esta región se llame Amazonas y la de Iquitos Loreto, cuando Iquitos está en pleno río Amazonas, pero bueno. Como diría Calle 13: hay tantas preguntas y pocas respuestas. Ha sido uno de mis sitios favoritos de Perú. Callecitas de piedra, casitas de fachadas blancas, rodeado de montañas y una atmósfera a pueblo tranquilo y seguro. Se puede visitar Kuelap, una ciudad en ruinas pre inca, montarse en el único teleférico de Perú, hacer una caminata a Gohta; la tercera cascada más alta de Sudamérica con 700m de altura y visitar unos miradores increíbles.
  • Cajamarca: Sitio ideal para alejarse del “beaten path”. Ahora, el autobús entre Chachapoyas y esta ciudad se las trae. Son unas 12h si no recuerdo mal, por eso decidí ir de noche, y la verdad, no sé qué hubiese sido mejor. Una carretera sin asfaltar, de un solo carril, por las montañas, y cada vez que venía otro bus o camión de frente teníamos que recular. Lo bueno es que de noche no ves mucho lo que pasa, pero da más miedo por la falta de visibilidad (del conductor vaya, que tampoco paró en todo el trayecto), de día ese problema no existe, pero la que lo ves eres tú.

Es una ciudad bonita y tranquila, rodeada de sitios arqueológicos, y alejada del turismo. Hay mucha vida en la calle y mucha variedad de restaurantes. Yo solo pude estar un día y fui a los Baños del Inca, lo cual os digo desde aquí que no vayáis, que es un poco guarrada. Pero hay mucho más y una vive y aprende.

  • Cajabamba y el valle de Iscocucho: Esto sí que está alejado de los turistas. A medio camino entre Cajamarca y Trujillo. Hice un voluntariado que terminó siendo un fracaso y me fui de ahí una semana antes de lo establecido.

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  • Trujillo y Huanchaco: ¡La costa por fin! Trujillo es una pequeña ciudad colonial con un plaza de armas preciosa, Huanchaco es un pueblito playero a tan solo media hora, se puede ir en autobuses locales por 3 soles, si no recuerdo mal. Yo recomiendo quedaros en Huanchaco, que aunque es más pequeño, tiene es ambiente playero tan relajado. Además, hay muchísimas cafeterías y restaurantes vegetarianos, clases de yoga y surf. Qué felicidad. No pisaba la playa desde que dejé Cartagena hacía ya casi un mes. Peeero, era invierno y hacía demasiado frío para meterse en el mar. Aquí principalmente están las ruinas de Chan Chan, a medio camino entre Huanchaco y Trujillo y las Huacas del Sol y de la Luna, todo ruinas pre incas.

Si venís por Ecuador (o vais en esa dirección), Máncora dicen que está muy bien, al parecer es la perfecta combinación entre fiesta y relajación. También, un chico que conocí en Chachapoyas había vivido en Tumbes, y decía que aunque Tumbes no tenía mucho que ofrecer, las playas de alrededor eran preciosas.

  • Huaraz: Este sitio es para los amantes de la escalada y el senderismo. Un consejito, si venís de Huanchaco (o de Lima, ya que ésta también está al nivel del mar), no vayáis a la montaña ese mismo día, y el siguiente igual tampoco. Esperad un poco a que vuestro cuerpo se aclimate a la altura. Creedme que se nota. Es posible que el mismo día que llegué me fui con las dos chicas que conocí en el voluntariado a la laguna Huilcacocha y es posible que tardásemos el doble en llegar porque nos ahogábamos. Dos días más tarde, fuimos a la Laguna 69, una impresionante laguna entre nevados de un azul tan turquesa como mi chaqueta de Quechua. Esto lo podéis hacer o bien en el día (igual es mejor alojaros en Caraz, y así no tenéis que levantaros a las 4 de la mañana), o hacer un senderismo de tres días; el Santa Cruz trek. Y si no tenéis límite de tiempo, en Huaraz no os vais a cansar de montaña.

Mi siguiente parada fue Lima, pero me la guardo para cuando hable del sur de Perú.

La verdad que merece la pena recorrer el país entero si tenéis tiempo porque es una auténtica pasada. El norte además, está menos explorado y explotado, así que aunque sigue habiendo turismo, no es agobiante y la cultura de los sitios está mínimamente intacta. También es mucho más barato, desde la comida hasta el transporte, por no hablar del alojamiento.

Perú es enorme y es imposible verlo todo, las distancias entre los sitios son larguísimas, sobre todo en esta mitad del país, donde entre sitio y sitio hay por lo menos 8 horas en autobús. Bueno, en kms no es tanto, pero vas atravesando la montaña. Sin embargo, no os asustéis, pues en general los autobuses están muy bien. Los billetes se pueden comprar por internet (en Ecuador te plantabas en el terminal y en cuanto oías que alguien gritaba tu destino, corrías a subirte), en los servicios nocturnos los asientos son cama o semi cama, y hay veces que dan de comer, almohadas y mantas, y las maletas se “facturan”; les ponen una etiqueta y a ti te dan otra con la que la recoges.

Espero que os haya gustado y si algún día pensáis en ir a Perú, consideréis el dedicarle más tiempo.

¡Hasta la próxima!

 

La costa caribeña de Colombia

¡Hola de nuevo! Hoy os vengo a contar como ha sido viajar por el caribe colombiano (no incluyo San Andrés, que eso ya tiene su entrada), que nada tiene que ver con el Caribe tal y como lo conocemos…

La costa caribeña es enorme, y la pacífica aun más, por lo que puede ser algo agobiante planear un viaje, pero en general, casi todo el mundo sigue una ruta similar. Yo os voy a contar qué hice yo (obvs). Empecé el recorrido en Riohacha.

En Ocaña había conocido a una pareja de sudafricanos y decidimos viajar juntos un tiempo ya que íbamos a hacer la misma ruta de todas formas. Desde Ocaña (más bien Aguachica), en bus son unas 8h y cuesta alrededor de COP 85.000 (casi 30€), sin embargo, para cuando llegamos a la terminal, ya no quedaban tiquetes. Preguntando a la gente, encontramos un coche que nos llevaba por 70.000 (23€), pero teníamos que esperar a un cuarto pasajero.

La Guajira

Bueno, al final tardamos como 14h en llegar a Riohacha (pista: TRES llantas destrozadas, TRES), era medianoche, nuestro anfitrión de couchsurfing no nos respondía y tuvimos que buscar algo desesperados. Fuimos al primero que encontramos, pero al día siguiente buscamos algo más económico (Hostal Sol y Sombrilla, 20.000 (casi 7€) la habitación compartida). En Riohacha realmente no hay mucho, tiene una playa muy grande que siempre está vacía y en general es muy barata, podéis encontrar almuerzos por 7.000 (poco más de 2€) o menos incluso y es una buena base para ir a los desiertos de Cabo de la Vela y Punta Gallinas. Para ir al desierto desde Riohacha, hay que coger una buseta hasta un punto X (15.000) y de ahí coger un 4×4 (20.000) que te deja en Cabo de la Vela, donde hay algo más de vida. Recomendado salir muy temprano y llevar una mochila más pequeña con lo justo, ya que seguramente no haya taquillas para dejar las cosas de valor o son pequeñas, comida y agua porque allí es todo muy caro, porque el camino que tienen que recorrer para traer la comida y el agua es muy largo. Hay una variedad relativamente amplia para hospedarse, la verdad, pero siempre es en hamaca, rondando los 12 o 13 mil pesos.

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Caminando por el Cabo de la Vela

Es muy curioso porque es un desierto totalmente árido al lado del mar, que no es nada profundo, no tiene olas y de un azul muy intenso. Una vez allí, se pueden hacer caminatas por la zona y subir a un cerro, pero el calor y el viento lo ponen difícil. Hablando de viento; otra de las actividades más populares es el Kite Surf.

También se puede ir a Punta Gallinas, el punto más norte del país, pero son unos COP 120.000 (unos 40€), más pasar la noche y tal, así que depende del presupuesto con el que viajéis.

Palomino

Sí, o sea yo tampoco entiendo como un sitio puede tener semejante nombre, pero ahí está. Es una pequeña aldea entre la playa y la cordillera de Sierra Nevada. Es todo muy bonito, pero está cuidadísimo para el turista, a mi me pareció como un montaje.

Fuimos a pasear por la playa hasta un punto en el que el río se junta con el mar. Es muy bonito, y se hace en una hora y media o menos. Solo pasamos una noche en el Sofa King Bueno Hostal, que no fue el más limpio, pero solo nos costó 10 mil pesos…

Santa Marta

Fue la primera ciudad fundada de Colombia.  Se enorgullece de ser la ciudad más antigua del país y la segunda ciudad colonial más importante –tras Cartagena de Indias, aunque arquitectónicamente, se nota más el pasado colonial en esta última.

Tiene dos cosas buenas principales; una es la cantidad de tiendas de ropa y zapatos que hay, lo cual en realidad es malo. Recordemos que soy una mochilera con un presupuesto muy justo y espacio aun menor… Pero es divertido ir a mirar. La otra cosa buena es que es una buena base para ir al Parque Nacional de Tayrona; dejar las cosas y llevar lo justo. El autobús desde ahí a Tayrona son COP 7000. En sí, la ciudad no tiene mucho. Las playas están en Rodadero o Taganga, y hace demasiado calor como para disfrutar de los paseos. Pasamos un par de noches, y uno de los días fue para preparar las cosas del Tayrona.

Taganga

Si os gusta el buceo, estáis de suerte, porque aquí es donde más barato lo podéis hacer. Yo tenía intención de ir precisamente por esto, sin embargo por el camino escuché algunas historias que hicieron que se mi quitasen las ganas. También hubo gente que no le pasó nada, pero cuando más de dos personas te cuentan anécdotas no tan divertidas (robos a mano armada por ejemplo), te replanteas las cosas. No se si me perdí mucho o no… Creo que tiene unos atardeceres impresionantes, pero me quedé sin verlos.

Parque Nacional de Tayrona.

A tan solo unos 30kms de Santa Marta, se levanta este increíble parque nacional que junta la selva más frondosa con unas playas que quitan el hipo. Se puede ir por mar desde Taganga o tierra desde Santa Marta. El parque consta de más de 15.000 hectáreas de área protegida, de las cuales más de 3.000 son marinas. Para los amantes de los animales, si tenéis suerte -y camináis sin armar mucho follón- podéis divisar especies como el mono aullador o el águila blanca, habiendo también venados y una cantidad ingente de reptiles.

Ahora sí, si sois estudiantes, aseguraos de traer la tarjeta y que sea vigente o falsificar la fecha de alguna forma. Si no lo sois, intentad falsificar alguna si no queréis pagar mucho porque la entrada son 44.500 pesos (casi 15€), sin embargo para estudiantes de todo el mundo son 9.000 (3€). Depende del plan que llevéis, deberíais traed vuestra propia comida y agua, o podéis comprarla allí, pero es un poco caro.

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El lujoso alojamiento en Tayrona… las hamacas estaban recién lavadas (NO).

Nosotros éramos tres; una pareja de Sudáfrica que conocí unos días antes, y yo. Llevamos en total 21l de agua en botellas y bolsas de plástico (sí, aquí el agua se vende en garrafas o bolsas). Llevamos snacks, fruta, pasta, maíz y pan de molde para tres días con dos noches.

Desde la entrada principal (El Zaino) hasta el parqueadero son unos 50 minutos andando o se pueden coger unos autobuses que te acercan por 3.000 pesos (1€). Nosotros caminamos. A partir de ahí, la única forma de moverse por el parque es a pie o a caballo (previo pago, claro). Una vez ahí, hay una caminata a las distintas zonas de camping de una hora y media más o menos. Creo que los sitios más populares son Cabo San Juan, Arrecife y Don Pedro. El tipo de alojamiento varía desde cabañas, tienda de campaña o hamaca. En Don Pedro las hamacas son 15.000 (5€), en Cabo San Juan 25.000 (8€).

Una vez en el parque, hay mil cosas que ver y hacer. Muchas de las playas tienen corrientes muy fuertes, por lo que no es permitido el baño, por lo que hay que preguntar las que sí se puede. Ah, y siempre contad el tiempo que tardáis en llegar; que no se os haga de noche, porque creedme; que se haga noche cerrada en la selva sin saber donde estás o como volver y que no llegue señal al móvil NO es nada divertido.

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Playa El Arrecife en la que no se puede nadar debido a las fuertes corrientes

Minca

Es una pequeña aldea a unos 14kms de Santa Marta, pero en lugar de seguir por la costa, hacia las montañas. No voy a explayarme mucho porque no está en la costa costa, y además, este sitio se merece su propia entrada. Solo decir que hay que coger unas busetas (camionetas) que te llevan por 8000 y tardan unos 45 minutos.

Barranquilla

La ciudad que nos ha dado a Shakira y a Sofia Vergara… famosa por su increíble carnaval; al parecer es el más increíble después del de Rio de Janeiro… Las espectativas son altas. Sin embargo, fuera de eso, no es más que una ciudad caribeña moderna. Turísticamente no tiene mucho que ofrecer. Si estás ahí, encuentras cosas que hacer, pero si no vais, no os perdéis nada. Pero si estáis, id al Castillo de Salgar para ver el atardecer.

Cartagena de Indias

En esta preciosa ciudad es posible que te olvides del calor que hace cuando te pierdas por las coloridas callejuelas de la Ciudad Amurallada o te bebas un buen jugo natural en el “castizo” barrio de Getsemaní. Si se hace demasiado duro, un bañito en la playa seguro que os refresca.

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Una calle en Getsemaní

Fundada después de Santa Marta, y sin embargo tan distinta. Con una fuerte huella de los colonos españoles que invadieron la ciudad. Las fachadas de las calles brillan con colores pastel o fuertes amarillos, las flores de los balcones, las plazoletas con suelo pavimentado, me recuerda a cualquier pueblo del mediterráneo europeo. El Museo Naval cuenta la historia de los indígenas que había antes de que llegasen los españoles, como los españoles la “liaron parda”, y como se convirtió en un puerto de compra-venta de esclavos y un punto muy estratégico para piratas de todo el mundo (son 16.000 pesos, y aunque la historia es muy interesante, hay demasiada información mal ordenada y para ser sinceros, con alguna falta de ortografía que es difícil ignorar).

Cartagena es la ciudad más cara de la costa, los albergues rondan los 30.000 pesos (10€) la noche, y los almuerzos en general están en 10.000, pero si rebuscas bien por Getsemaní, los hay por menos. Si os sobra el tiempo y un presupuesto no muy tieso, hay un tour a las islas de Barú y del Rosario. No sé el precio, pero son playas de arena blanca con el agua turquesa tan característica del Mar Caribe.

Lo que no me gustó nada de Cartagena fue la gente. Me parece importante mencionarlo… Ha sido el sitio en el que menos segura me he sentido… Y no fue por miedo a que me robasen sino por como me miraban y como me hablaban los hombres por la calle. Normalmente, consigo ignorarlos sin que me afecte demasiado, pero en Cartagena fue realmente incómodo…

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Atardecer en la Ciudad Amurallada

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Bueno, como véis la costa de Colombia tiene muchísimo que ofrecer. Y eso que solo he hablado de la costa del Caribe. Al sur de Panamá, está la zona de El Chocó, con kilómetros y kilómetros de costa, pero muy distinta.

En total, yo pasé casi un mes en la costa, y se me hizo corto, porque Minca me atrapó completamente, pero tenía un vuelo de Cartagena a Medellín. Si vais con tiempo, os aconsejo que le dediquéis por lo menos un mes solo a la costa. Al Tayrona se le puede dedicar mucho más que dos noches, y lo mismo al desierto de La Guajira.

¡Espero que os haya gustado y que os ayude si tenéis pensado visitar Colombia! Yo no me voy a cansar de recomendarlo. Por supuesto, si tenéis dudas, sugerencias o queréis saber cualquier cosa, bienvenidas sean 🙂

¡Hasta la próxima!